La Revolución salvó muchas vidas con las campañas de vacunación

Campaña de vacunación antigripal a diabéticos

Campaña de vacunación antigripal a diabéticos. Foto: Archivo Radio COCO

Desde el propio triunfo de la Revolución en 1959, ninguno de los programas y proyectos puestos en práctica escatimaron los recursos para el beneficio de la población, más aún si estaban involucrados los niños.

Antes de esa fecha era frecuente ver hogares enlutados por la muerte de adultos e infantes, ante la carencia de vacunas que evitaran la tragedia.

Por ello, en 1962, se realizó en dos etapas la Primera Campaña Nacional de Vacunación Antipoliomelítica, en la cual participaron unos 100 mil activistas de los Comités de Defensa de la Revolución, y se inmunizaron a más de dos millones de menores de 15 años.

Desde octubre del propio año hasta febrero de 1963, se ejecutó una contra la difteria, el tétanos y la tosferina, que abarcó con la dosis triplex a más de 432 mil 900 niños menores de seis años, con la duplex a 788 mil 844 menores de 10 años y con el toxoide titánico a un millón 185 mil 428 que tenían menos de 15.

También en 1962 se inició la lucha contra el tétanos neonatal, mediante la inyección a las embarazadas y, al mismo tiempo, se reforzó la vacunación de los recién nacidos en los hospitales con la vacuna antituberculosa BCG.

De 1968 a 1969 el Ministerio de Salud Pública, en coordinación con el Fondo Especial de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), vacunó contra la difteria, tétanos, tosferina, tuberculosis y viruela a la población rural con menos de 15 años.

La vacuna contra el sarampión comenzó a aplicarse masivamente en 1971, en niños de seis meses a cinco años de vida, y durante el período 1975-1976 se hicieron dos campañas para las amas de casa con el toxoide tetánico y se inmunizaron así a 800 mil de ellas.

Como una estrategia a largo plazo, para la eliminación del Síndrome de Rubeola Congénita, en el curso escolar 1982-1983 se administró la dosis antirrubeólica a las niñas de séptimo, octavo y noveno grados de escolaridad y en los años siguientes a las de séptimo.

Mientras en 1984 y 1985 se desarrollaron otras dos grandes acciones de vacunación de ancianos de 65 años o más con el toxoide tetánico, teniendo en consideración la marcada disminución de esta enfermedad y su desplazamiento hacia las edades adultas. De igual forma, se les suministró por tercera ocasión el toxoide tetánico a las amas de casa.

Por su parte, en 1986 se llevó a cabo una Campaña Nacional de Vacunación Antirrubeólica para mujeres en edad fértil, debido a la inminencia de un pico epidémico, pronosticado por expertos para 1987. Con esta movilización se lograron inmunizar contra esa dolencia un millón 239 mil 686 mujeres de 18 a 30 años.

De octubre de 1986 a marzo de 1987 tuvo lugar la campaña triple viral para la eliminación del sarampión, la rubéola y la parotiditis a la población menor de 14 años (dos millones 355 mil 44 personas).

De 1994 a 1997 se realizaron diversas campañas de vacunación contra la hepatitis B. Durante esos años se acometieron asimismo inmunizaciones masivas contra la leptospirosis. La lucha contra la meningitis meningocócica, iniciada en 1989, permitió desde 1995 tener prácticamente erradicado ese padecimiento.

De 1962 a 1998 se aplicaron casi 250 millones de vacunas en la mayor de las Antillas y el por ciento de niños menores de dos años con la mayoría de sus dosis inmunizantes llegó al 99,6 por ciento en la nación.

Como resultado de estos programas, la nación caribeña se convirtió desde 1962 en el primer país de las Américas y uno de los primeros del mundo en estar libre de polio. En 1972, se elimino el tétanos neonatal y en 1979 la difteria.

A partir de 1976 la enfermedad meningocócica constituyó un serio problema de salud por los crecientes niveles en su incidencia y letalidad. Por indicaciones de la dirección del Gobierno para dar respuesta a esta situación se le da la tarea a un grupo de destacados científicos cubanos de desarrollar una vacuna contra el meningococo B.

Luego de rigurosos ensayos clínicos esta nueva vacuna es registrada en la Isla en 1989 y comercializada bajo el nombre de Vamengoc-BC. Esta titánica misión fue llevada a cabo por un grupo de destacados trabajadores de las ciencias del país, a partir de lo cual surge el Instituto de Vacunas Carlos Juan Finlay, encabezados por la doctora Concepción Campa, directora fundadora del centro.

En 1991 Va-Mengoc-BC es introducida en el Programa Nacional de Inmunizaciones, lo cual tuvo un impacto significativo en la reducción de las tasas de morbilidad y mortalidad de la enfermedad meningoccócica en Cuba.

La Revolución salvó muchas vidas con las campañas de vacunación. Con ello llevó a los hogares cubanos la felicidad de que la niñez se mantuviera sana.

Fuentes consultadas:

La vacunación en Cuba, 200 años de experiencia

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