
Montaje: Yelemny Estopiñán
En una investigación realizada sobre una gran población femenina se pudo comprobar la asociación del cáncer de mama con el mayor consumo de grasas saturadas.
Este tipo de dañina grasa se mantiene sólida a temperatura ambiente. Se encuentra en las carnes rojas como la de res, cerdo o carnero, la leche y el yogur entero, el queso o la mantequilla, así como en dos vegetales: el coco y la palma, cuyos aceites son empleados, entre otras cosas, en la fabricación de los helados.
Tres tipos de tumores
Se han encontrado tres tipos comunes de cáncer de mama vinculados con esta grasa alimentaria.
Un consumo elevado de ella se relacionaba con un mayor riesgo de los subtipos de esta dolencia, conocidos como de receptor de estrógeno positivo (ER-positivo) y de receptor de progesterona positivo (PR-positivo). También se vincularon con un mayor riesgo de contraer cáncer de mama HER2-negativo.
En la investigación realizada hace pocos años en el Instituto Naziolale dei Tumori, en Milán, fueron evaluadas más de 337 mil mujeres en 10 países europeos diferentes durante 11 años.
Las féminas que consumían una gran cantidad de grasa saturada tenían alrededor de más de un 30 por ciento de probabilidades de contraer la enfermedad, en relación a quienes comían la menor cantidad.
Los resultados del estudio apoyan la hipótesis ya planteada anteriormente de que el desarrollo del cáncer de mama se relaciona con la grasa mala de la dieta.
Cantidades de grasa ingeridas
Las mujeres pertenecientes al grupo de las mayores consumidoras de grasa saturada, ingerían como promedio 48 gramos al día, frente a 15 gramos diarios en el grupo menos consumidor.
Es posible que su alta ingesta eleve los niveles del estrógeno propio del cuerpo; eso puede estimular el crecimiento de las células cancerosas en los senos.
El porcentaje total de calorías no debe superar el 10 por ciento de aquellas que son diarias en la dieta de la mujer. Aunque debido al potencial cancerígeno de esta grasa, el consejo igualmente es válido para los del sexo opuesto.
En Cuba
La mayor de las Antillas se empeña en programas educativos en cuanto a la prevención primaria no solo del cáncer de mama sino, además, de otros tumores malignos localizados en otras partes del cuerpo.
De ahí la educación masiva y constante sobre adecuados estilos de vida en cuanto a alimentación, ejercicios y mantenerse libre de adicciones tóxicas.
No obstante, y en cuanto a tratamientos se refiere, en la isla ya se aplica en dos centros de salud la radioterapia interoperativa con un acelerador lineal de partículas en el tratamiento contra el cáncer de senos.
Este moderno método consiste en el control local del tumor en el lecho quirúrgico. Sus resultados fueron ofrecidos el pasado año como parte de la segunda jornada del Taller Internacional sobre Física Nuclear Aplicada a la Biomedicina.
La cita contó con la participación de más de 100 especialistas en física nuclear y médica, procedentes de centros de investigaciones de Cuba y el extranjero y como parte del programa se presentaron conferencias sobre la manipulación, diagnóstico y óptica de haces iónicos.

