Causas, tipos y tratamientos para la celulitis

(Foto: bienestar.salud180.com)

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Lo que comúnmente se conoce como celulitis, y que no es más que la acumulación de tejido adiposo en determinadas zonas del cuerpo, afecta en algún grado entre el 85 y el 98 por ciento de las mujeres después de la pubertad.

Igualmente nombrado Síndrome de Piel de Naranja, no es considerado una enfermedad, aunque por las diferencias hormonales entre hombres y mujeres, estas últimas son más propensas a padecerlo porque las hormonas progesterona y estrógeno favorecen la acumulación de adiposidades de grasa y la retención de líquidos.

La celulitis se instala pronto, es difícil de erradicar e influye en la autoestima de las personas que la sufren, debido, en parte, a la consideración antiestética de la que goza según los cánones de belleza que rigen hoy en día.

Por supuesto que cualquiera puede tener celulitis pero si existen antecedentes familiares, es mejor llevar una dieta baja en calorías; igualmente están predispuestos a padecerla quienes consumen alcohol y tabaco, que imposibilitan la buena eliminación del material de desecho y circulación sanguínea favorable.

Asimismo, es importante hacer ejercicios para estimular la circulación sanguínea y tratar de manejar favorablemente las tensiones emocionales, pues el estrés entorpece la circulación y favorece la aparición de la celulitis.

Las zonas más comunes de localización son los muslos, donde se forman las famosas antiestéticas “pistoleras”, también en las rodillas suele aparecer y es difícil eliminar, los glúteos toman un aspecto acolchado y en el vientre, donde habitualmente surgen a partir de los 38 años de edad.

Muchas son las recomendaciones para prevenir la celulitis pero lo principal es seguir una dieta saludable prominente de alimentos de cualidades diuréticas y pocas calorías, bajo consumo de sal, alcohol, dulces, grasas saturadas, café, pan o embutidos y beber mucha agua.

Es recomendable igualmente complementar la alimentación sana con la práctica de ejercicios y masajes, así como estimular la circulación mediante la alternancia de chorros de agua caliente y fría por espacio de veinte minutos.

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