Cierra el año con buenos indicadores la salud pública en La Habana

Atención primaria de salud en Cuba. Foto: Juventud Rebelde

Atención primaria de salud en Cuba. Foto: Juventud Rebelde

El Gobierno cubano mantiene como prioridad la salud pública, logrando mantener este indicador social a niveles tan elevados como los de muchos países desarrollados, según se aprecia en los resultados obtenidos en La Habana durante 2017.

La atención a las mujeres durante el embarazo, el parto y a los recién nacidos, como parte del Programa Materno Infantil (Pami) es uno de los hitos en que resalta el trabajo de la provincia, en la que durante el año se atendieron más de 20 mil embarazadas con una considerable reducción de la mortalidad materna.

También se registraron más de 17 mil 500 nacimientos con una tasa de mortalidad antes del primer año más baja que la del 2016.

Entre los avances de la salud en la capital cubana se cuenta también el remozamiento de más de 40 salones de operaciones y una cifra superior a las 200 mil intervenciones quirúrgicas y se trabaja en dos mil 500 objetos de obras en 606 unidades asistenciales.

Aumentó la atención a las personas de la tercera edad, con la certificación de 31 casas de abuelo y cuatro hogares de ancianos, instituciones en las que, además, se logró aumentar las capacidades de permanencia diurna. Así mismo aumentó el número de camas en los servicios de geriatría de instituciones hospitalarias.

Se fortaleció el trabajo en los policlínicos y consultorios del médico de familia y se puso en funcionamiento un laboratorio de microbiología molecular.

Se mantuvo la estabilidad epidemiológica de la provincia a través de los sistemas de vigilancia y las acciones de control de vectores, control sanitario internacional, control del agua de consumo y control en la elaboración y manipulación de alimentos.

Con esas medidas se enfrentaron con éxito brotes de enfermedades diarreicas agudas, del zika, el chicungunya y el dengue, para lo cual también se tomaron medidas especiales en la atención y tratamiento de pacientes contagiados y personas con síntomas sospechosos.

En cuanto a la solidaridad internacional, Cuba mantiene un alto número de colaboradores en otros países. Según datos aportados por la Dirección Provincial de Salud, durante el año, la cifra fue superior a los tres mil 500 cooperantes actuando en 52 países, algunos de los cuales recibieron la ayuda médica cubana tras el paso de desastres naturales y epidemias.

Cuba invierte cuantiosos recursos en la salud pública, uno de los renglones más perjudicados por la demencial política del Gobierno de los Estados Unidos hacia la Isla, que impide la transferencia de tecnologías, la adquisición de medicamentos, reactivos y otros insumos y dificulta los intercambios de información con especialistas de la nación norteña.

Durante el año que concluye han existido deficiencias en algunos aspectos relacionados con la salud, como la disponibilidad de fármacos y reactivos, y dificultades en la prestación de algunos servicios, fundamentalmente a causa del bloqueo económico, financiero y comercial que por más de medio siglo se empeñan en mantener las sucesivas administraciones estadounidenses, aunque hubo cierta relajación durante el último período del mandato de Barack Obama, situación que intenta revertir el actual inquilino de la Casa Blanca Donald Trump.

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