
Aceite de coco. Foto: Internet
La Academia Estadounidense del Corazón (AHA) publicó en un artículo a modo de alerta, cómo el aceite de coco eleva el colesterol “malo” de manera similar a otros alimentos ricos en grasas saturadas, incluida la manteca, el aceite de palma y las carnes rojas.
Estas orientaciones fueron publicadas en la prestigiosa revista Circulation, donde se aconseja utilizar en las cocinas las llamadas grasas poliinsaturadas, tales como el aceite de oliva, canola, maíz, soja o maní, por solo citar algunos de ellos.
Sustituir las grasas saturadas o sólidas con estas últimas, siempre líquidas y saludables, tiene un doble efecto: reducir el consumo de un lípido causante de enfermedades cardiovasculares, primera causa de muerte en Cuba y de forma simultánea aumentar la ingestión de aquellos con funciones preventivas de dichas dolencias.
Más de 17 millones de personas fallecen anualmente en el mundo a consecuencia de los padecimientos cardiovasculares y si las tendencias actuales continúan, para el año 2030 morirán 23 millones.
Aceite de coco
El aceite de coco contiene un 82 por ciento de grasa saturada, comparado con el 63 en la manteca y el 50 en las carnes rojas.
Cuando es sustituido por aceite vegetal poliinsaturado, por esta sola razón disminuye un 30 por ciento el riesgo de desarrollar estas afecciones.
Cambiar para bien
La AHA sugiere familiarizarse y consumir la dieta conocida como Enfoques Alimentarios para Frenar la Hipertensión, también llamada dieta Dash por sus iniciales en inglés, o la dieta mediterránea.
Ambas hacen énfasis en comer aceites vegetales, grasas poliinsaturados, frutos secos, así como frutasy verduras.
Igualmente, en ellas se indican lácteos descremados, cereales integrales, pescado y pollo. Por supuesto, queda implícita la reducción del consumo de carnes rojas, productos con azúcar o alimentos refinados y sal.
El colesterol “malo” y el “bueno”
El colesterol “malo” o lipoproteína de baja densidad (LDL) normalmente viaja desde el hígado al resto del cuerpo.
Cuando su concentración en sangre se encuentra por encima de los valores normales, el exceso se va acumulando lentamente en las paredes de las arterias, estrechándolas y volviéndolas más rígidas. Con el tiempo aumenta la propensión a sufrir un infarto cardíaco u otra enfermedad vascular.
Por su parte, el colesterol “bueno”, llamado lipoproteína de alta densidad (HLD), realiza funciones importantes para proteger al corazón y a los vasos sanguíneos. Por eso hay buenas razones para evitar su disminución y propiciar su aumento.
En Cuba
Cada año fallecen por enfermedades cardiovasculares un promedio de 20 mil habitantes en el país.
En los 10 últimos años hay un aumento de las mismas, aunque en menor proporción en comparación con etapas anteriores. Es debido, entre otras cosas, a las medidas de prevención, sobre todo, en el nivel primario de salud y la comunidad en general.
Entre los factores de riesgo más importantes están la adicción al tabaquismo, la obesidad, la comida chatarra, el sedentarismo, la hipertensión arterial no controlada, la diabetes mellitus y las cifras elevadas de colesterol y triglicéridos en sangre.
En el orbe y también en la mayor de las Antillas se hace énfasis en la necesidad de practicar hábitos saludables de alimentación: no fumar, crear espacios libres de humo, hacer entrenamiento físico 150 minutos a la semana como promedio y el control de la presión arterial en el caso de los hipertensos, así como el de los lípidos en sangre.
En la nación caribeña fue creada desde 1989 el Programa Nacional de Rehabilitación, extendido al resto país, incluida la Atención Primaria de Salud.
Los pacientes después de un infarto cardiaco que han recibido trasplante, cirugía cardiovascular, revascularización o con angina de pecho, al incorporarse a esta práctica les permite vivir más años y con una mejor calidad de vida.
A estos programas de prevención pueden incorporarse, además, aquellas personas con factores de riesgo como hipertensión arterial, diabetes, colesterol elevado y obesidad, para evitar el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.


EL aceite de coco, es uno de los aceites más saludables que existen, cambiarlo por aceites polinsaturados como los de soya o girasol es una recomendación pésima a la luz de los nuevos estudios. Hayq ue tener ucho cuidado cuando recomendamos algo sobre salud y no se aporta la evidencia científica correspondiente.Pongo unos cuantos enlaces a diferentes estudios todos relacionados con el aceite de coco y sus bondades: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/8450295 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/3532757 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/2021124 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/8654328 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC444260/www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/10762277 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17651080 http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1474442208700929 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/562929 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19049583 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/8696422 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/9701177 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/562929 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19049583 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19437058 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15329324