El mal humor es definido como la aversión habitual o accidental a todo acto de alegría, de urbanidad y atención; se dice que una persona malhumorada es aquella que cambia de estado de ánimo sin saber la razón, en ocasiones sin razón aparente.
Quienes padecen de cambios de humor se enfadan e irritan con facilidad, se sienten tristes sin saber el por qué e incluso puede ir de la tristeza a la alegría en cuestión de minutos y lo percibe como si estuviera perdiendo el control.
Entre los motivos que pueden causar mal humor sobresale la impostergable necesidad de hacerle frente a cambios y presiones constantes en el hogar, el centro de trabajo o en la vida personal.
Igualmente pueden ser detonantes de una crisis de mal humor una ruptura o decepción amorosa, carencias económicas, un nuevo trabajo o una nueva responsabilidad, metas personales por cumplir o incumplidas, así como conflictos laborales, hogareños o con vecinos.
Infinitas pueden ser las razones para el mal humor y muy variables para cada ser humano en particular e incluso puede que no exista ningún motivo justificado.
Cuando hay cambios de carácter interfiriendo con el disfrute de la vida o con las relaciones interpersonales, es una manifestación de la necesidad de hacer algo al respecto por lo que le recomendamos de sentirse usted así que converse con alguien de confianza, ya que un consejo oportuno puede ayudar a dejar la apatía y el desgano a un lado.
Trate de analizar su situación desde el punto de vista de un observador inteligente: tenga a mano la foto de alguien a quien admire, contémplela y pregúntese que haría esa persona en su lugar.
Otro consejo es contar hasta 10 o hasta mil de ser necesario, respire profundamente varias veces y si está solo haga ejercicios incluidas cuclillas y trote en el lugar, de esta manera el organismo producirá más endorfina, la hormona que controla el estrés y mejora el estado de ánimo.
Igualmente y según el caso duerma o descanse, pues el cansancio físico o mental mantenido puede ocasionar tristeza e irritabilidad, haga surgir su creatividad, lea o comience a escribir un libro: un diario puede ayudar a organizar y expresar sus pensamientos y sentimientos.
Sin embargo, si está triste, irritable, aburrido o desesperado la mayor parte del tiempo y no consigue olvidar las causas reales, agigantadas o imaginarias de sus penas, pudiera estar deprimido y necesitar ayuda de un psicólogo o de un psiquiatra.


