
Tabla gimnástica realizada por el Cículo de Abuelos “Para una nueva vida”. Foto: Alejandro Florencia
Todos los seres humanos necesitamos movernos con independencia de la edad de cada uno de nosotros.
Las personas adultas de vida relativamente sedentaria requieren al menos realizar 150 minutos por semana de actividad física moderada como puede ser una marcha rápida. Por supuesto, fraccionado este tiempo entre todos los días de la semana.
Benefician al organismo tanto las actividades aeróbicas, caminar o correr, como realizar ejercicios fortalecedores de la musculatura corporal como puede ser levantar pesas.
Siempre se gana con los ejercicios
Los ejercicios contribuyen de manera importante en el control de la glicemia tanto en los diabéticos como en aquellos deseosos de prevenir esta enfermedad.
Reducen el riesgo de enfermedades del corazón, de accidentes cerebrovasculares, hipertensión arterial, obesidad, elevaciones de las cifras del colesterol sanguíneo, depresión o fallecimiento precoz.
De igual forma, aumentan la energía, la actividad mental, la inteligencia y la sensación de bienestar.
Los resultados del sedentarismo son todo lo contrario. Es consecuencia de una mala salud física y psíquica.
Cómo iniciar un plan de ejercicios
Para los sedentarios deseosos de enmendar su poco sano proceder, los ejercicios los deben comenzar poco a poco. Nada de planes ambiciosos y de difícil alcance.
Por supuesto, la consulta médica previa es indispensable para hacer estimaciones del estado actual de su salud y su relación con su nueva aventura dinamizadora si tiene algún padecimiento o demasiados años.
Ante la falta de costumbre, sobre todo en las personas de la tercera edad, las caminatas en su inicio deben ser de cinco a 10 minutos cada día, aumentando el tiempo gradualmente hasta alcanzar la meta propuesta.
¿Solo? Puede ser aburrido
Persuada a algunos amigos para realizar el plan de ejercitación. Se animarán mutuamente y con seguridad cumplirán juntos el programa. También puede unirse a un grupo ya creado.
Una emulación amistosa en cuanto a tipo de ejercicio, tiempo e intensidad para realizarlos restando libras a su cuerpo algo pasado de peso, ayuda a mantener el interés competitivo.
Las sanas costumbres
Convierta en un hábito sus ejercicios. Incluso para quienes se encuentran ceñidos a un ajustado horario laboral, pueden tomar 10 o 15 minutos de la hora del almuerzo para hacer caminatas.
Si es factible, camine la distancia al centro de trabajo o por lo menos parte del trayecto, estacionando su vehículo a cinco o seis cuadras de su casa y del centro laboral o apeándose del ómnibus una parada antes de la acostumbrada.
Divertido todo el tiempo
Durante sus ejercicios mire la parte cómica de quienes lo rodean, escuche música mientras camina o corre o mantenga su mente ocupada en pensamientos agradables de la índole que sea.
Si es en su casa coloque en su televisor un video divertido y musical mientras hace su gimnasia casera.
Ho hay excusas
José Martí dijo “a los niños, sobre todo, es preciso robustecer el cuerpo a medida que se les robustece el espíritu”.
Y para quienes consideran no tener condiciones ideales para la actividad física: “no hay ejercicios corporales, ya sea de los suaves que se llaman calisténicos, ya de los más recios que se enseñan como gala en los gimnasios, que no pueda hacerse, sin incomodidad alguna en la propia casa”.
Incluso para las personas necesitadas de permanecer sentadas existen tandas de ejercicios diseñadas expresamente para ellas.
De ahí hasta para quienes desean realizar deportes competitivos, empiece a moverse donde sea.
Una vez adquirida esta buena costumbre, le será muy difícil desprenderse de ella.
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