El creciente compromiso político de Cuba en respuesta al VIH/sida se fundamenta en más de tres décadas de un movimiento popular unido al arduo trabajo, encabezado por el Ministerio de Salud Pública (Minsap).
Se tata de la responsabilidad asumida por la sociedad civil y el gobierno revolucionario, con respaldo mundial de múltiples organizaciones que aglutinan a personas y comunidades cuyas vidas han sido afectadas por la enfermedad, con el aliciente de un servicio de salud gratuito y tratamientos que proporcionan atención domiciliaria.
Casi al término del año 2015, Cuba muestra resultados altamente satisfactorios en estas prestaciones, estimuladas hoy con medidas tendientes a mejorar las condiciones materiales de las instituciones hospitalarias y sus anexos, tecnologías para el diagnóstico rápido y eficaz, además de la disponibilidad de medicamentos y dietas alimentarias para los pacientes.
Considerado uno de los sectores priorizados de la economía nacional, este año 2015 benefició a la totalidad de los trabajadores de la salud con un incremento sustancial de sus salarios, paralelo al interés por formar en los institutos politécnicos y en sus universidades a la nueva generación que constituye el relevo, luego de más de cinco décadas de Revolución.
Tan importante como lo anterior es el apoyo de las organizaciones políticas y de masas, en la que los medios de comunicación también ejercen su desempeño en la orientación para diversificar la información adecuada en la lucha contra la epidemia, como una decisión mundial del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (Onusida).
En general y con reconocimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS) la acción contempla el aseguramiento de más recursos, programas de prevención, refuerzo de medidas de protección de los derechos humanos y contra la discriminación de las personas que viven con la enfermedad, así como los grupos vulnerables.
En ese sentido, la mayor Antilla generaliza la información, educación y los servicios necesarios para desarrollar las aptitudes para la vida con medidas de protección individual, imprescindibles para reducir la vulnerabilidad entre los jóvenes de 15 a 24 años de edad, y los hombres que tienen sexo con otros hombres, tal y como lo establece la Declaración de compromiso de Onusida.
Vital es la atención materna e infantil, con seguimiento prenatal y el poder de decisión dado a las mujeres como elemento esencial en la reducción del VIH, de acuerdo a la experiencia acumulada para responder de manera eficaz y como parte de un compromiso de políticas públicas, donde se une lo práctico y lo simbólico.

