Convergencia entre prevención y asistencia

(Foto: www.sidastudi.org)

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Cuba adopta el asesoramiento, pruebas voluntarias y prevención de la transmisión de enfermedades como la tuberculosis (TB) y el VIH/Sida, entre los elementos indisolubles de una respuesta eficaz a enfermedades que hoy invaden el mundo.

La llegada del nuevo milenio, el crecimiento poblacional y el número creciente de epidemias devastadoras como la TB ocasionan la muerte cada minuto de ocho mil personas y ocho millones de nuevos casos anuales reporta como promedio la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Ante la grave situación es necesario tomar conciencia ante el riesgo del contagio, pues aún puede existir el estigma social que durante años provocó el miedo y la vergüenza de buscar ayuda ante la aparición de síntomas que alertan para someterse al diagnóstico y tratamiento oportuno, antes de que sea demasiado tarde.

Afortunadamente en la isla caribeña existe la voluntad política y programas integrales de prevención y control para mejorar la calidad de vida de la población, sobre todo en el grupo de mayor riesgo, o sea, el que tiene contacto con los infectados.

Cabe destacar la aplicación controlada y supervisada de la quimioprofilaxis en personas no enfermas cercanas a tuberculosos, a través de visitas cada tres meses durante dos años, lo cual propicia el estudio de cualquier síntoma respiratorio y previene de manera significativa la aparición de otros nuevos casos.

Asimismo, resalta la consideración de que la isla está entre las naciones catalogadas de baja incidencia, pues es notable la reducción del riesgo de enfermar y morir de TB, en un 71 por ciento y 98 por ciento, de acuerdo a informes que se actualizan periódicamente, mediante una red nacional que incluye el diagnóstico descentralizado y tratamiento integrado a la atención primaria de salud.

El Ministerio de Salud Pública, a través de los Consultorios del Médico y la Enfermera de la Familia, observa a los pacientes que acuden con síntomas respiratorios por más de 14 días y mediante la pesquisa activa en grupos de riesgo, para en caso necesario realizar el tratamiento ambulatorio estrictamente controlado, pues cada año se reportan alrededor de 900 casos que representan un 7,2 por ciento, por cada 100 mil habitantes.

Respecto al VIH/Sida resulta alentadora la ampliación de los servicios asistenciales y de apoyo que en Cuba aseguran no sólo los programas hospitalarios y comunitarios, sino también el asesoramiento calificado expandido por los medios de salud y de comunicación masivos para una estrecha colaboración que ayude a conocer más sobre la enfermedad.

Las múltiples estrategias para expandir los servicios pueden representar un reto importante en la actualidad, cuando los enfoques innovadores y el personal de salud y sus colaboradores unan sus fuerzas para contribuir en la batalla frontal contra la TB y el VIH/Sida, en la convergencia entre prevención y asistencia oportuna.

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