Crónica de lunes: Los dentistas

Diseño: Gilberto González García

Diseño: Gilberto González García

Los dentistas son intimidatorios –nadie lo puede negar– con sus fresas dentales que causan ese sonido escalofriante y esa desagradable sensación; con sus grandes alicates cromados; sus jeringuillas y agujas, la luz de la lámpara que nos hiere los ojos… en fin.

La reflexión y el leitmotiv para escribir esta crónica vienen porque esta semana he sido precisamente “victima” de un joven odontólogo español que completa sus estudios en Cuba.

Una extracción complicada me llevó al salón de operaciones de la Facultad de Estomatología, ubicada en el extremo oeste de la avenida de Salvador Allende, más conocida por Carlos III.

Lamento no haberle preguntado su nombre, pero en aquel momento lo menos que me pasaba por la mente era escribir una crónica sobre el tema. Y digo que lamento no haber podido reflejar ahora su identidad pues creo que bien se lo merece, sin desdorar al resto de las personas que me atendieron ese día con  tanta profesionalidad y amabilidad.

Lamento también no haber llevado mi cámara fotográfica para documentar el momento, aunque quizás no me permitieran introducirla en el quirófano por razones de seguridad séptica.

En resumen, a pesar de lo complejo de la operación, salí muy complacido del lugar.

El papel que juegan los estomatólogos y odontólogos en la salud humana es trascendental, puede decirse que imprescindible, no solo por el simple hecho de que la digestión empieza en la boca; también por la estética, la higiene y hasta la autoestima de las personas.

Es de imaginarse lo mucho que se sufrirían en la antigüedad, antes de que a alguien se le ocurriera librarse de las piezas cariadas. Se sabe que en el antiguo Egipto ya se practicaba la exodoncia y se implantaban dientes artificiales, aunque hechos de materiales poco fiables que incluían la madera, pero lo más probable es que las capas más bajas de la población no tuvieran acceso a esos servicios.

Los intentos de restaurar las funciones de las piezas dentarias continuaron a través de la historia hasta nuestros días en que se cuenta ya con modernas técnicas y materiales así como con personal muy especializado, y no sabemos lo que nos depara el futuro, pero conocemos que antes las prácticas odontológicas las realizaban personas con bajos niveles de preparación, por ejemplo: los barberos o sangradores.

Otra cosa es la anestesia. La práctica de adormecer a los sujetos que iban a someterse a operaciones quirúrgicas son relativamente recientes. Antes de eso todo era “a sangre fría”.

Según un artículo del doctor Félix Companioni Landin, titulado Síntesis de la docencia odontológica en Cuba, aparecido en el sitio digital de la salud pública, el primer dentista registrado en el país fue José Orsé, que ejercía en La Habana en 1811.

En 1842, cuando la Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de La Habana se transformó en una institución laica, y cambió su nombre por Real y Literaria Universidad de La Habana, se creó la carrera agregada de flebotomianos*. Este personal tenía entre sus obligaciones realizar extracciones de dientes y muelas. Para 1863, se estableció en la universidad la carrera de dentista ministrante, porque ya para esa fecha era mayor el número de graduados de dentista que de flebotomianos.

En junio de 1875 se reconoce en España la profesión de Cirujano Dentista que se comenzó a aplicar en Cuba en 1880.

El doctor Juan García Villanaga, médico y dentista, abrió la primera academia de esa especialidad en La Habana en 1879 y más tarde se creó la Escuela de Cirugía Dental que en 1937, por los estatutos universitarios, se constituyó en la Facultad de Odontología y que al triunfo de la Revolución pasó a denominarse Facultad de Estomatología.

Por suerte para los cubanos de hoy –a pesar de todas las dificultades económicas– los servicios estomatológicos tienen una elevada calidad gracias al amor y la entrega de los especialistas y los esfuerzos que hace el Estado para garantizar una salud acorde con el desarrollo humano.

*Flebotomiano: Sangrador. (N.A.)

One thought on “Crónica de lunes: Los dentistas

  1. maide

    Te felicito tu cronica es excelente y me parece que desde tu historia de vida se amplia el campo de conocimiento de los lectores de esta Web

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