
La educación de estilos de vida saludables no debe descuidarse, por lo que se debe incluir la dieta sana, con recomendación de que sea variada. Foto: dietasanaynutricion.com
En Cuba cada año se detectan unos 30 mil nuevos casos de cáncer, que para el 2015 podrían sumar a 35 mil personas afectadas por una enfermedad evitable que también puede ser curable.
Según estadísticas del Ministerio de Salud Pública de la isla caribeña, es preciso estimar la prevención, como la mejor arma contra este padecimiento de causa desconocida en muchos casos y multifactorial en otros, aunque algunos factores de riesgo aumentan la probabilidad de su prevalencia en los humanos.
Más allá de su incidencia biológica, el problema es social, por lo que es importante destacar la voluntad política de los gobiernos responsabilizados de priorizar y establecer estrategias de salud pública que en el caso de Cuba, no escatima recursos, a pesar del recrudecimiento del bloqueo económico impuesto hace más de medio siglo por Estados Unidos.
No extraña entonces el esfuerzo y consagración de quienes invierten tiempo, finanzas y desvelo en programas adecuados para el diagnóstico precoz, tratamiento y el combate cotidiano contra el flagelo que en el país desplazó a las enfermedades cardiovasculares para convertirse en la primera causa de muerte.
Como en otras partes del mundo, la llamada “larga y penosa enfermedad”, es el centro de la Oncología, la ciencia que mediante el debate, las investigaciones y promoción de nuevos conocimientos, sitúa a los especialistas como líderes de la gran batalla por una esperanza, basada fundamentalmente en la medicina preventiva desde edades tempranas.
Algunas recomendaciones abundan, por ejemplo, en evitar el tabaquismo, pues el tabaco y su nicotina, además de cualquier humo que se inhale frecuentemente, poseen elementos cancerígenos, mientras que la adicción a las bebidas alcohólicas también acelera la decadencia del sistema inmune y facilita la invasión de enfermedades.
La educación de estilos de vida saludables no debe descuidarse, por lo que se debe incluir la dieta sana, con recomendación de que sea variada, suficiente en nutrientes, en especial vitaminas, y minerales como el selenio, además ácidos grasos esenciales, del tipo Omega 3.
El pan integral y los alimentos ricos en fibra facilitan el tránsito intestinal y así la eliminación de toxinas; lo mismo ocurre cuando se consume más de un litro de agua potable diario.
Para atenuar o favorecer cualquier tipo de cáncer, es importante la vida emotiva; el estado anímico alegre, optimista o de felicidad ayuda a vencer la mayoría de los obstáculos y para lograrlo, a veces sólo es necesaria la organización del tiempo en actividades productivas, físicas, distracciones saludables, buen dormir o simplemente disfrutar del regalo natural.
Estar conscientes de estas posibilidades reales y al alcance de la mano de muchos, decide por eliminar la angustia, la depresión, el estrés, el miedo a la muerte y la hipocondría, sin dudas, algunos de los factores de riesgo que acortan la vida de las personas en cualquier parte del mundo.
Por último, se recomienda eliminar el sedentarismo, la obesidad y las enfermedades gastrointestinales más comunes y estar atentos a cualquier síntoma que alerte al médico para indicar los estudios clínicos pertinentes, en una cruzada que es universal para la vida.

