Un golpe es un encuentro repentino y violento entre dos cuerpos con el efecto subsiguiente. Una lesión es un daño o detrimento corporal causado por un golpe.
Cuando se practica algún deporte o incluso en el devenir de la vida diaria cualquiera de nosotros puede recibir un golpe más o menos doloroso.
No siempre hay seguridad, incluso por parte de quienes practican deportes, si de momento se debe emplear el frío o el calor para aplicar sobre estas lesiones y de esa forma aliviar el malestar y también minimizar las consecuencias.
De manera inmediata
Cuando se ha sufrido una lesión de manera repentina se deben observar cuatro formas de actuación. Ellas son el descanso, el hielo, la compresión y la elevación del miembro de la zona afectada.
De todas ellas es muy importante la elevación pues limita la cantidad de sangre que fluye hacia la zona golpeada así como también la inflamación.
Se debe considerar lo antes posible la aplicación de frío pues influye en el estrechamiento de los vasos sanguíneos y evita la acumulación de sangre en la zona lesionada.
Prevenir el agolpamiento de sangre en la región de la lesión reduce la hinchazón y no se retrasa la curación por este motivo.
Las ventajas del hielo
Cuando se aplica hielo en la zona golpeada durante las primeras 48 a 72 horas, disminuye el daño a tejidos adyacentes a la lesión y se alivia el dolor.
Su aplicación debe ser más o menos por 20 minutos cada hora. El descanso permite a la piel recuperarse después de cada aplicación del hielo y previene su congelación y daños derivados.
En el mercado existen unos paquetes especiales para enfriar, pero es mejor la bolsa de hielo.
Se moldea mejor alrededor de la zona lesionada y cubre una mayor superficie en relación a la zona dañada.
Los paquetes para enfriar también contienen determinadas sustancias químicas. Pueden enfriarse más que el hielo pudiendo producir problemas en la piel vinculados con tan baja temperatura.
Después de recibirse un golpe, el reposo debe ser inmediato para evitar males mayores. Y una compresión, según las circunstancias, puede realizarse con la bolsa de hielo.
Cuando aplicar calor en las lesiones
El calor es la mejor forma de tratar los dolores musculares previamente existentes con el fin de relajar áreas tensas y adoloridas antes de comenzar la actividad física.
El calor, al aportar sangre a la zona donde se aplica, suministra los nutrientes necesitado por los tejidos para su curación.
También aumenta la flexibilidad de tendones y músculos.
En el mejor momento
Ante lo inevitable y sorpresivo de un golpe doloroso, conocer las medidas inmediatas necesarias de aplicar facilita, tanto el alivio de los dolores, como la mejor recuperación, independientemente de otras medidas terapéuticas indicadas por los especialistas.


