Cuando se enferma el apetito

Polos opuestos. Diseño: Gilberto González García

El apetito puede trastornase en cualquier persona; es cuando se exageran los pensamientos y comportamientos en relación a los alimentos; se vuelven severos, persistentes y poco saludables; sus resultados son comer en demasía o demasiado poco.

En realidad no es una forma saludable como estilo de vida normal pues perturban las posibilidades de obtener una adecuada nutrición y por ende a provocar diferentes y a veces serios problemas como pueden ser cardíacos, renales e incluso la muerte.

Los más comunes

Ellos son el trastorno por atracón de comida o megarexia, el más común; la bulimia nerviosa y la anorexia nerviosa.

La megarexia no es solo comer excesivamente. El afectado siente que ha perdido el control sobre lo que come. Empieza a comer y no  puede parar. Come por encima de sentirse lleno, a menudo hasta sentirse muy incómodo.

Habitualmente los afectados son embargados después del atracón por sentimientos de culpa, vergüenza y angustia. Esa forma de comer conduce a la obesidad y a sus terribles consecuencias para la salud física y psíquica.

Cuando el atracón es seguido por un vómito provocado con intención se conoce como bulimia nerviosa. En estos casos y después del el hartazgo, también puede seguir la ingestión innecesaria de laxantes, la práctica exagerada de ejercicios físicos o largos períodos de ayuno.

La bulimia nerviosa puede causar otros problemas de salud, como trastornos del corazón o diferentes problemas con el sistema digestivo.

La anorexia nerviosa,  el menos común de los tres trastornos mencionados,   se encuentra en el otro extremo, pues se come demasiado poco.  Estas personas pueden tener la errada percepción de verse a ellos mismos con excesivo peso corporal, en ocasiones aun cuando se encuentren peligrosamente por debajo del peso apropiado. Por eso reducen drástica y peligrosamente la cantidad de comida.

Su presentación

Un trastorno alimenticio puede desarrollarse en cualquier persona, con cualquier peso corporal o forma y en cualquier momento. Con frecuencia comienzan en los años de adolescentes o adultos jóvenes.

La causa los trastornos alimenticios es desconocida. Los genes y la historia familiar, la salud mental y emocional, y el ambiente y la cultura pueden influir en el desarrollo de una de estas complejas enfermedades.

Muchas de estas personas con trastornos alimenticios pueden considerar que no necesitan tratamiento. Entonces los familiares y amigos pueden ser muy útiles. Pueden orientar con sano consejo hacia la visita a un profesional de la salud con experiencia en trastornos alimenticios para una evaluación de la persona afectada.

Un tratamiento oportuno, puede hacer retomar los hábitos alimenticios más saludables y prevenir complicaciones graves.

En Cuba

Según un reportaje parecido en la revista Bohemia, se estima que por cada anoréxico hay diez megaréxicos. Este término fue dado  por el  nutricionista español Jaime Brugos para denominar a este desorden del comportamiento alimentario.

Los megaréxicos no son capaces de percibir su exceso de peso, pueden encontrar su físico agradable y no sólo no se preocupan por la línea, sino que se atiborran de comida poco saludable, como dulces y grasas.

Quienes sistemáticamente se dan atracones de comida generalmente son obesos malnutridos, pues cada vez comen más y peor. Tampoco hacen ejercicio y suelen llevar hábitos de vida poco saludables; puede conducir, con el tiempo, a una grave y preocupante carencia de vitaminas o minerales.

El déficit de nutrientes, según algunos,  pudiera provocar una alteración en la bioquímica del cerebro, causa de que  los megaréxicos no sean conscientes de padecer una enfermedad.

Es posible que existan muchos individuos con sobrepeso que sean megaréxicos no diagnosticados y acabarían convirtiéndose en obesos.

La mejor manera de prevenir de una manera generalizada este trastorno es establecer desde la niñez un estilo de vida saludable en el que los niños jueguen y se alimenten de una forma equilibrada intentando evitar productos ricos en calorías.

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