
Varios investigadores advierten de los efectos del consumo desmesurado de antibióticos para tratar dolencias triviales. Foto: Internet
Muchas personas tienden a consumir antibióticos ante cualquier afección sin tener en cuenta el peligro que esto puede representar para su salud, ya que cada antibiótico tiene una posología diferente.
Unos son indicados para el tratamiento de las afecciones de la piel, otros para las afecciones en la garganta y así sucesivamente cada antibiótico es indicado para las diferentes afecciones.
El objetivo del tratamiento con antibióticos es conseguir la erradicación del microorganismo patógeno. Para ello es necesario seguir una posología que consiga que en el foco de la infección se alcance una concentración del medicamento superior a la mínima concentración capaz de inhibir al microorganismo durante el tiempo suficiente.
La automedicación con antibióticos supone un serio problema de salud pública, pues la inadecuada elección del antibiótico y, especialmente, una incorrecta posología, puede generar poblaciones de bacterias resistentes a dicho antibiótico.
Por otro lado, los antibióticos y antimicrobianos son totalmente inefectivos en las enfermedades virales, por lo que su uso debe evitarse en estos casos.
Varios investigadores advierten de los efectos del consumo desmesurado de antibióticos para tratar dolencias triviales y piden medidas respecto a ello para mantener los avances médicos logrados en el último siglo.
Según un estudio publicado en la revista médica The Lancet, la existencia de cepas de bacterias resistentes a los antibióticos representa una de las amenazas más graves a la salud.
Lavarse las manos adecuadamente reduce la posibilidad de infección o de propagar infecciones. Lavar a fondo o evitar manipular a la vez los alimentos crudos como frutas, verduras, huevos crudos y carne poco cocinada con alimentos cocinados también puede reducir la posibilidad de una infección.


