La diabetes mellitus gestacional es una forma de diabetes inducida por el embarazo. No se conoce una causa específica de este tipo de enfermedad, pero se cree que durante el proceso de gestación las hormonas reducen la capacidad que tiene el cuerpo de utilizar y responder a la acción de la insulina.
Según María Matilde Socarrás Suárez, especialista en nutrición en el hospital General Calixto García, durante el embarazo, la función de intercambio de nutrientes entre la madre y el feto la realiza la placenta mediante una acción hiperglucemiante, que bloquea la función de la insulina en los órganos diana.
Otra hormona que favorece la nutrición del feto es el lactógeno placentario que lleva a cabo un proceso de gluconeogénesis para mantener niveles basales de glucemia, fundamentales para el desarrollo del feto. Estos dos factores, son los que hacen que una mujer pueda debutar con una diabetes durante el embarazo y esto ocurre en el segundo trimestre que es cuando la placenta empieza a funcionar adecuadamente, agregó Socarrás Suárez.
Aunque en la mayoría de los casos no se presentan síntomas, algunas de los manifestaciones que podrían alertarnos sobre la presencia de la enfermedad son la sensación de fatiga recurrente, visión borrosa, aumento de la sed, micción frecuente, nauseas y vómitos.
Como la diabetes gestacional debuta en la mayoría de los casos después del primer trimestre, todas las mujeres embarazadas deben recibir una prueba oral de tolerancia a la glucosa entre las semanas 24 y 28 para detectar la afección. En el caso de las mujeres que presenten factores de riesgo como historia familiar de diabetes tipo II, sobre peso u obesidad, diabetes gestacional en embarazos anteriores o son fumadoras; se recomienda realizar el examen antes de este período.
El tratamiento de esta patología, como en otros tipos de diabetes, se centra en mantener el nivel de azúcar en sangre en los rangos normales, asegurando en este caso, el bienestar del feto y de la madre. La alimentación juega un importante papel en la rutina de estos pacientes; deben moderar el consumo de grasas y proteínas, así como tratar de ingerir la mayor parte del contenido energético a través del consumo de frutas y vegetales, sin abusar de pastas, cereales, arroz y pan. Además, deberán suprimir los alimentos ricos en azúcar, con énfasis especial en las bebidas gaseosas, sumamente perjudiciales, y practicar ejercicios físicos con frecuencia, comentó la especialista.
Solo en los casos en los cuales el manejo de la dieta no fuera eficaz para controlar los niveles de azúcar (glucosa) en la sangre, se prescriben medicamentos orales o tratamiento con insulina, precisó la nutricionista.



