
La dieta mediterránea reduce el riesgo de infarto cerebral, según el estudio Predimed. (Foto: esmateria.com)
La dieta mediterránea no es más que el modo de alimentarse según patrones dietéticos de los países de esa región que priorizan el consumo de vegetales, frutas, legumbres y frutos secos, así como pan, cereales, vinagre, el consumo regular de vino en cantidades moderadas y el aceite de oliva.
Declarada el 16 de noviembre de 2010 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, a esta manera de alimentación se le atribuye la disminución de enfermedades cardiovasculares y de riesgo de deterioro cognitivo.
En un estudio realizado en 2012 se constató que las personas que seguían con regularidad una dieta mediterránea, obtuvieron mejor puntuación en la escala Health-Related Quality of Life, relacionada con la calidad de vida, que incluye variables de salud tanto físicas como mentales.
Las causas de tales propiedades parecen estar en el mayor consumo de productos ricos en ácidos grasos monoinsaturados como el aceite de oliva, que reduce el nivel de colesterol en sangre, pescado y vino por sus antocianos y resveratrol.
Igualmente, se ha demostrado que llevar el régimen de dieta mediterránea se asocia a un menor índice de obesidad abdominal, reduce el riesgo de padecer diabetes tipo dos, mejora el desarrollo embrionario y fetal disminuye los problemas disovulatorios y de infertilidad y previene la aparición del mal de Alzheimer, entro otras enfermedades.
Tanto la Organización Mundial de la Salud como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura han reconocido la dieta mediterránea como un modelo alimentario de calidad, saludable y sostenible; reconocimiento que se materializó en 1996 en el Primer Congreso Internacional sobre Dieta Mediterránea, del que surgió la Declaración sobre los beneficios de esta práctica.
Lógicamente, todos estos probados beneficios han hecho que más allá de las modas, la dieta gane cada día más adeptos en todo el mundo; aunque contradictoriamente en las zonas de origen de esta, la población está desestimándola, nada que como dice el refrán “en casa del herrero cuchillo de palo”.
Muchas investigaciones disipan cualquier duda que pueda existir arrojan mejores poderes a la dieta mediterránea, una dieta inteligente que proporciona una mejor salud a largo plazo.
