Diferencia entre el hambre y las ganas de comer

De todas las batallas contra los números de la balanza, seguir una dieta equilibrada y saludable es a menudo la más difícil. Foto: www.latinafeliz.com

De todas las batallas contra los números de la balanza, seguir una dieta equilibrada y saludable es a menudo la más difícil. Foto: www.latinafeliz.com

Al no conocer esta diferencia y comer más de lo que el organismo necesita, muchas personas sufren las consecuencias de ganar kilos y todos los maleficios que surgen por el sobrepeso u obesidad.

De todas las batallas contra los números de la balanza, seguir una dieta equilibrada y saludable es a menudo la más difícil, porque la comida se suele asociar con factores emocionales y culturales que fácilmente boicotean la “fuerza de voluntad” del individuo.

Frases que escuchamos desde la infancia respecto a que un plato lleno es garantía de salud, que el niño que come poco está desnutrido, están asociadas a los traumas emocionales que adquirimos a lo largo de la vida.

Pensamientos del tipo “tengo hambre, pero no sé de qué”, “yo no quiero comer arroz y frijoles, tengo hambre de algo delicioso”, “voy a cenar lasaña” son indicadores de que el hambre está en algún factor emocional y no en el estómago.

Según los especialistas, existe el peligro de que la comida se convierta en una adicción, pues genera en el cerebro vías de recompensa causando sensación de placer, lo que implica que comamos solo para sentirnos bien. De esta manera, debemos siempre analizar nuestra necesidad de comer y los motivos por los cuales lo hacemos.

Al comer nuestro cuerpo involucra a tres sistemas fisiológicos específicos, primero están nuestros sentidos, después entra el cerebro como control central del balance de energía y en tercer lugar ingresa el sistema hambre – apetito.

Debemos aprender a diferenciar el hambre del apetito. Cuando sentimos hambre, el cuerpo tiene una sensación relacionada con el déficit de energía en el cerebro y ésta es la forma de comunicar al control central -cerebro- que necesitamos ingresar combustible o recargar energías.

Pero debemos tener cuidado con los alimentos que consumimos para evitar futuros trastornos en nuestro organismo y tener presente que el apoyo profesional es esencial en estos casos, en que el individuo debe comprender su relación con la comida y el sobrepeso u obesidad.

Antes de comenzar cualquier dieta, establezca una meta clara y definida sobre el proceso de adelgazamiento y los resultados esperados para lograr resultados satisfactorios y buena salud. Recuerde que no es lo mismo comer para vivir, que vivir para comer.

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