La doctora Merlys del Rosario Tosteacaba de llegar de Brasil, donde cumplía servicios como parte del programa Más Médicos.
“Yo estaba ubicada en el municipio de Fervedouro, bastante distante de la capital del estado de Minas Gerais, un pueblo eminentemente rural, con una población de alrededor de 10 mil 400 y tantos habitantes, carente de servicios médicos, con solamente un ambulatorio, solo para los primeros auxilios y remitir a hospitales que quedan a unas dos horas de camino”.
¿Cómo fue recibida usted por los pobladores?
“Ya ellos tenían la experiencia de un médico cubano que había trabajado tres años allí y el recibimiento que ese pueblo me dio es casi como mi propio pueblo.
“Fui muy bien acogida; la población completa dio apoyo desde el primer momento, en todos los sentidos.
“Ellos, muy agradecidos del servicio de los médicos cubanos, un servicio que nunca antes habían recibido.
“Me decían, ‘doctora, por la profesionalidad de ustedes, por el cariño de ustedes con el pueblo, por la forma humilde de relacionarse con toda la gente’. Realmente, la acogida fue muy buena.
“Nuestros pacientes agradecen que los médicos cubanos les miremos a los ojos, los tratemos humanamente, les hagamos un diagnóstico clínico y profundicemos en las causas de sus dolencias.
“Eso, sin contar que muchos no pueden pagar el alto costo de la atención que brindan los médicos brasileños”.
Cuando esos pobladores supieron que usted tenía que regresar ¿cuáles fueron sus expresiones?
“Tenemos muchas experiencias dolorosas, porque allí lloró el pueblo entero. Han sido momentos de mucho dolor porque nosotros llegamos a establecer mucha amistad con ellos; familiares, casi, es lo que dejamos allí y el dolor que representa dejarlos desposeídos de un servicio médico, de poder dar continuidad a tratamientos iniciados…”
Imagino que trataron de convencerla para que se quedara.
“Realmente, muchos pacientes intentaron convencernos de que nos quedáramos en Brasil y fueron muchas las proposiciones y promesas de altos salarios, de proporcionarnos condiciones para que haga la revalidación, para trabajar…
“Nosotros les explicábamos que el sentido de pertenencia del cubano a su patria no se compra con ningún dinero del mundo y que nuestro deber era regresar a Cuba.
“Que nosotros habíamos aceptado las condiciones de nuestro contrato, acerca de que una parte del pago fuera al presupuesto del Estado y sirva para financiar la salud y la educación de nuestro pueblo. Además, el salario que percibimos en Cuba lo siguen cobrando nuestros familiares.
“Muchos pensaban que las propuestas de Bolsonaro, de alguna manera, nos iban a ayudar a nosotros, pero realmente, no es así.
“Ellos me decían que Bolsonaro [Jair Bolsonaro, presidente electo de Brasil] promete reunificarnos con nuestras familias y nosotros les explicábamos que eso era una patraña, una excusa, un pretexto que había utilizado para crear confusión en el pueblo, porque en un país con un índice de desempleo tan alto, donde no pueden garantizar trabajo a los brasileños ¿cómo él podría garantizarlo para nuestras familias?
“Yo les decía que tengo un hijo en Cuba, estudiando Medicina, gratuitamente. ¿Cómo podría pagarle el altísimo costo de la carrera en Brasil?
“¿De qué iba a vivir yo y con qué iba a pagar mi propia revalidación, si no podría ejercer hasta obtenerla?”
Esa no fue su primera misión internacionalista…
“No, yo ya estuve en Venezuela, en 2003. Realmente son países hermanos, muy similares; pero Brasil fue algo diferente, porque en la República Bolivariana estábamos en grupos y allí estábamos prácticamente solos como cubanos, en lugares distantes, intrincados, y entonces hubo todavía más afinidad, más relación con la población”.
Si se le plantea acudir a otro país necesitado, ¿Estaría dispuesta?
“Como todo cubano, siempre que nuestro país lo necesite, en el lugar que sea, nosotros daremos nuevamente un paso al frente”.

