¿El adolescente quiere fumar?

Las investigaciones muestran, que cuando las personas comienzan a fumar en una edad aún muy temprana por regla general, fuman mucho. Si a esto unimos que el daño que ocasiona el tabaco en las edades infantiles y del adolescente, es irreparable, comprenderemos que todo esfuerzo que se realice para la prevención de tan nocivo consumo en esas edades, resulta poco. (Foto: kotorra.files.wordpress.com)

Las investigaciones muestran, que cuando las personas comienzan a fumar en una edad aún muy temprana por regla general, fuman mucho. Si a esto unimos que el daño que ocasiona el tabaco en las edades infantiles y del adolescente, es irreparable, comprenderemos que todo esfuerzo que se realice para la prevención de tan nocivo consumo en esas edades, resulta poco. (Foto: kotorra.files.wordpress.com)

Mi hijo se esconde con un grupo de amiguitos mayores para fumar, y un tío le permite “cachaditas”, porque según él, es cosa de de hombres. Así se expresa una madre, con quien converso sobre su primogénito de doce años, y quien se lamenta a menudo diciendo: ya no se qué hacer, y el problema es mío, porque los demás de la casa, no le dan importancia.

Todos sabemos que según el estilo de vida que tengamos durante la niñez, adolescencia, juventud, y primera adultez, así será el adulto mayor que habremos construido, pero cuándo se viven las etapas tempranas de la existencia ese estilo de vida depende de los padres y la sociedad, porque aún no se es consciente de los daños que pueden estar acarreándose a la propia salud; y en este sentido, el tabaquismo puede ser una de esas batallas, a favor de los menores, que si no iniciamos pronto, irremisiblemente, podemos perder.

Sí, porque todo apunta a un aumento de las tasas de prevalencia del tabaquismo entre las niñas, niños y adolescentes, y un comienzo cada vez más precoz de esta adicción. Razones para no hacer oídos sordos a tal situación sobran.

Las investigaciones muestran, que cuando las personas comienzan a fumar en una edad aún muy temprana por regla general, fuman mucho. Si a esto unimos que el daño que ocasiona el tabaco en las edades infantiles y del adolescente, es irreparable, comprenderemos que todo esfuerzo que se realice para la prevención de tan nocivo consumo en esas edades, resulta poco.

Está demostrado que mientras más pronto en la vida se comience a fumar es menos probable que se abandone el fatal hábito, y en consecuencia, el tiempo como consumidor, será más largo, con lo cual aumentan los riesgos de desarrollar enfermedades crónicas. El tabaco está asociado a más de 25 enfermedades no trasmisibles, que se podrían prevenirse si no se consumieran productos que lo contienen.

Critique, combata el hecho de que mayores alienten al menor a fumar, si se trata de su hijo o hija, busque ayuda en el profesional de la salud, o el maestro; fomente en el muchacho hábitos contarios a la adicción, y contribuya a la educación de su comunidad en relación con el tema, sin dudas este es un problema de todos.

En Cuba, tenemos razones para escuchar y accionar frente al llamado de las autoridades sanitarias, si echamos mano, por ejemplo, a la encuesta de tabaquismo en jóvenes realizada en el 2010, nos daremos cuenta que el 9.7% de los estudiantes de 7mo y 9no grado eran fumadores activos, el 24.6% habían fumado alguna vez, mientras que el 10.2 % eran susceptibles a iniciarse.

Muchas pueden ser las fórmulas para prevenir la iniciación de niñas, niños y adolescentes en el consumo de tabaco, vamos a andar en ese sendero, no escatimemos tiempo para ello, en una inversión humanitaria, por la familia y por la vida.

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