El apio es originario del norte de Europa y el Extremo Oriente. Se siembra como hortaliza en todo el mundo.
Esta pequeña planta es aprovechable casi en su totalidad pues se usan los brotes tiernos, el tallo, semillas y hojas en muchas recetas de cocina.
Se trata de una planta que se viene utilizando en la cocina desde hace siglos por su grana aroma y sabor, que la convierte en un delicioso plato que se puede comer sólo o como acompañamiento. Pero lo realmente importante del apio es que es un alimento con muy bajo aporte calórico, ya que solamente contiene 16 calorías por cada 100 gramos, lo que lo convierte en uno de los alimentos menos calóricos y más recomendado en dietas de adelgazamiento.
Aporta un exquisito aroma y sabor a las sopas, las carnes y las ensaladas. Las semillas y los tallos macerados son utilizados para adelgazar. Consumir platos con apio nos aporta sodio y potasio, así como vitaminas B1, B2, B6 y BC.
Está compuesto por agua en casi un 95%, lo que lo convierte en un alimento muy ligero e hidratante para nuestro organismo. Este alto contenido en agua hace que sea un plato muy digestivo. Una cualidad que junto a su bajo aporte calórico lo convierte en indispensable en cualquier dieta. Pero a esto debemos sumarle sus propiedades diuréticas y depurativas del organismo.
Para adelgazar, puede coger unos tallos o semillas del apio y ponerlo a hervir durante tres minutos, luego beberlo tres veces al día. Es un vegetal que contiene aceites esenciales como el limoneno y el selineno, así como la asparagina que también encontramos en los espárragos.
Posee propiedades antibacterianas y es bueno para eliminar toxinas, controlar el ácido úrico, el reumatismo, la gota y problemas circulatorios. También controla el colesterol, la hipertensión, la digestión y algunas afecciones del hígado y los riñones. Por este motivo están muy recomendadas las tomas de apio para mejorar el tránsito renal además de mantener un cuerpo más sano y depurado.

