El caso de un hospital pediátrico cubano “Denegado”

El caso de un hospital pediátrico cubano “Denegado”, Cardiocentro William Soler. Foto: Radio COCO

El caso de un hospital pediátrico cubano “Denegado”, Cardiocentro William Soler. Foto: Radio COCO

Usted se preguntará cómo es posible que una institución de este tipo se deniegue, es decir, que se de respuesta negativa a sus necesidades, o con otras palabras que una petición suya por muy urgente que sea, se desestime, se prohíba, se vete; cuando tal acción ponga en juego la mejoría de niños enfermos o su tierna vida.

Pues créalo o no, eso hace el gobierno de Estados Unidos de América cuando al aplicar el injusto bloqueo contra Cuba, arremete contra la salud del pueblo cubano, y en este caso, contra pequeños con enfermedades cardiovasculares, ingresados en el Cardiocentro Pediátrico William Soler de La Habana, catalogado desde el año 2007 como “Hospital Denegado”.

La crueldad de la medida es tal, que el Departamento de Comercio de Estados Unidos puso condiciones para emitir una licencia con el fin de suministrar equipos, dispositivos o medicamentos al “William Soler”, así como el uso exclusivo de esos recursos en pacientes cubanos y el monitoreo de su destino final; este acto y sus consecuencias ha sido denunciado y sigue denunciándose por Cuba ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) y el mundo.

Nadie podrá quedar indiferente al saber que la declaración de este centro de salud como “Denegado”, entre otras afectaciones, provoca que los niños cubanos con cardiopatías congénitas estén limitados de ser tratados con el dispositivo Amplatzer que cura la comunicación interauricular, o cerrar el cortocircuito vascular en el conducto arterioso del corazón, o recibir medicamentos de  mejor calidad para el tratamiento de la insuficiencia cardiaca, antiarrítmicos y antibióticos de última generación.

Muchas de las operaciones quirúrgicas en los infantes con afecciones del corazón pudieron se evitadas de no existir estas medidas prohibitivas e inhumanas; o que por la ausencia de catéteres los pacientes deban ser sometidos a intervenciones más peligrosas.

También como consecuencia de tal sanción por parte de Estados Unidos contra la salud cubana, y en específico contra este Cardiocentro habanero, provoca allí el incremento de los costos y la hospitalización más larga de los niños.

Los niños cardiópatas cubanos tienen atención médica y rehabilitación seguras en este centro y otros del país, integrados a la Red Cardiopediátrica Nacional, que pudiera avanzar mucho más a favor de la vida de sus pacientes, misión a la que se entrega en cuerpo y alma el colectivo de trabajadores del reconocido hospital, si no fuera por todas las dificultades que le impone a la Isla el bloqueo, que ya se extiende a más de 50 años y que no en balde ha sido calificado por muchos como el “genocidio más largo de la historia”.

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