El llamado es a prevenir el suicidio: tender la mano y salvar vidas

(Foto: culturacolectiva.com)

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Un informe de la Organización Mundial de la Salud, recientemente publicado, plantea que más de 800 mil personas mueren por suicidio en el mundo cada año, y tal vez este sea un estimado, pero lo que sí no es posible dudar es que cada hecho individual es una trágica pérdida de una vida y un fenómeno ante el cual ninguna sociedad puede permanecer de espaldas.

Además, es un problema de salud del que tampoco escapa Cuba, pues se ubica entre las 10 primeras causas de muerte, aunque su capital, La Habana, es la provincia de menor tasa de mortalidad por esta razón en el país.

El suicidio no es una enfermedad sino una conducta, y una conducta prevenible, pero para ello quien está en peligro de quitarse la vida necesita ayuda; no es casual que el lema de la efeméride en 2015 sea: Prevenir el Suicidio: tender la mano y salvar vidas.

Según aseguró este jueves la Doctora Paula Lomba Acevedo, directora del Centro Comunitario de Salud Mental de Guanabacoa, en la prevención pueden jugar un rol primordial la familia, la escuela, la comunidad y los profesionales de la salud, quienes integrados en redes de apoyo a las que se suman organizaciones gubernamentales y no gubernamentales trabajarán en el tratamiento de todos los factores relacionados con este fenómeno de tan disímiles causas.

Centro Comunitario de Salud Mental de Guanabacoa. (Foto: www.articulos.sld.cu)

Centro Comunitario de Salud Mental de Guanabacoa. (Foto: www.articulos.sld.cu)

En Cuba se cuenta para prevenir y también para atender la conducta suicida un programa de salud que existe desde 1989, concebido de manera intersectorial y que se materializa en una red de servicios sanitarios que van desde el Consultorio del Médico de la Familia, ubicado en el barrio, hasta el hospital, pero que mayormente atiende el Centro Comunitario de Salud Mental con el que cuenta cada municipio de la Isla, institución que traza las estrategias para enfrentar el problema de acuerdo a las características y condiciones locales y por áreas de salud.

Factores de riesgo desencadenantes de la conducta suicida son el alcoholismo y consumo de drogas, los intentos suicidas, enfermedades dolorosas e incapacitantes, suicidios en la familia, y la depresión, y frente a ello usted debe saber que todos podemos ser eslabones en la cadena de apoyo para en caso necesario “tender la mano y salvar vidas en riesgo”.

Una de las claves de la prevención está en el interés y preocupación por las personas vulnerables que se conocen; esto implica preguntarles por su estado de ánimo; escuchar activamente, eludiendo cualquier enjuiciamiento, mostrar interés por ellos; romper el aislamiento propiciando la creación de lazos sociales y si existe soledad, conectarles con la vida con nuestra presencia.

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