Abortos espontáneos, parto prematuro, muerte fetal o accidentes cerebrovasculares del bebé son algunos de los efectos del consumo de este tóxico durante la gestación…
Entre los efectos de la cocaína puede haber manifestaciones de excitación, locuacidad o irritabilidad extrema. Duran poco tiempo y cuando comienzan a disminuir, el adicto experimenta ansiedad por una nueva dosis.
Su empleo puede generar adicción, pánico, alteraciones mentales e incluso la muerte por sobredosis o inclinación al suicidio.
Más grave aun es consumir cocaína durante el embarazo por posibles daños a la gestante y también al feto.
PARTO CON PROBLEMAS
Durante las primeras semanas de gestación el consumo de la droga incrementa las posibilidades de abortos espontáneos. Más adelante puede ser causa de parto prematuro, muerte fetal o de accidentes cerebrovasculares del bebé, con probabilidad de daños cerebrales irreversibles.
Este peligrosísimo tóxico interfiere con el aporte de oxígeno y nutrientes imprescindibles para el buen desarrollo fetal. Por eso el bebé pudiera tener menos crecimiento al nacer y llegar al mundo con cabeza y cerebro más pequeños.
En las adictas, la placenta puede desprenderse de forma prematura con hemorragias prolongadas y peligro para la vida de la madre y de la inocente criatura. Si la embarazada también fuma, aumenta este riesgo.
Las posibilidades de tener un parto prematuro se duplican en quienes consumen cocaína durante su embarazo.
DESPUÉS DEL NACIMIENTO SIGUEN LAS DIFICULTADES
Un bajo peso al nacer es de tres a seis veces mayor en los hijos de las adictas a la cocaína.
La muerte del infante de bajo peso en el primer mes de vida es veinte veces mayor en relación a los niños de peso normal.
Pueden fallecer repentinamente también debido a la falta de higiene, acompañante frecuente de las consumidoras habituales.
AUNQUE QUEDEN CON VIDA
Los bebés sobrevivientes, martirizados dentro del útero por la adicción materna a la cocaína, al nacer pueden tener defectos de nacimiento y discapacidades permanentes, como retraso mental, parálisis cerebral o deficiencias visuales o auditivas, así como malformaciones en sus vías urinarias.
Además, en los exámenes practicados a niños nacidos de madres adictas, donde se calculan sus condiciones físicas y su sensibilidad general al medio circundante, se puede evidenciar disminución de la motricidad, la atención o los reflejos, así como dificultad para alimentarse o dormir.
DE PERSONAS INTELIGENTES
Aunque suspender el consumo de cocaína antes del embarazo pudiera disminuir los problemas antes señalados, hay una decisión aún más inteligente: No consumir jamás ni por monería o imitación la nefasta cocaína ni sus venenosos derivados. Es mucho lo que está en juego.


