
Es de mal gusto en plena fiesta hacer observaciones sobre el peso de alguien y mucho menos a criticarlo aunque sea con buenas intenciones. (Foto: susancs.blogspot.com)
Desde pequeños se les enseña a los niños a no hablar en público sobre determinados temas donde socialmente no existe unanimidad de criterios. Pudieran surgir discrepancias en momentos inoportunos.
Ahora se añade a esta lista de prohibiciones las conversaciones sobre el peso corporal sobre todo cuando nos encontramos en alguna actividad festiva y están presentes personas obesas o con excesivo peso corporal. Pudiera ofender sin proponérselo.
Aunque sea de buena fe
No obstante, le preocupe las libras sobrantes de un familiar o de una querida amistad y la repercusión sobre su salud, sacar el tema a colación probablemente resulte ofensivo.
Es mejor dar un buen ejemplo antes de ofender a alguien. La mayoría de las personas por no decir todas, saben muy bien cuanto han engordado. Si señalar algo pudiera constituir una crítica punzante, es más conveniente convertirse en un ejemplo educativo.
Puede ayudar
Si la reunión festiva es en su casa, prepare comida sana cuando invite a comer a familiares y amigos.
Limítese a sus comidas favoritas y prescinda de las demás, incluidas los brebajes alcohólicos o los refrescos o jugos azucarados.
Ofrezca líquidos bajos en calorías como los refrescos dietéticos, una sabrosa limonada endulzada con edulcorantes o sencillamente abundante agua bien fría.
Mientras más bebidas sin calorías se consuman habrá menos espacio para las comidas restantes.
Sirva las comidas en platos con el fin de controlar las raciones. Evite la mesa bufet donde cada cual pudiera servirse a su gusto.
De esta forma se evitarán repeticiones sobre todo de las comidas de más calorías como dulces o postres.
A gastar calorías
En sus actividades planifique bailar pero con la condición que sea música de mucho movimiento. Y sea usted el ejemplo.
Puede invitar al grupo a dar un paseo a pie después de la comida sobre todo si hay niños inquietos.
Ayudar con el ejemplo
En plena actividad, absténgase de hacer observaciones sobre el peso de alguien y mucho menos a criticarlo aunque sea con buenas intenciones.
Pudiera ser considerado una ofensa personal o usted juzgado como una persona sin urbanidad y sin tacto.
Que el ejemplo a seguir sea usted mismo para que imiten su peso, su conducta y su ejemplo. Y solo si le preguntan su método para mantener la estética de su figura, entonces atrévase a dar buenos y efectivos consejos. Es la mejor forma de ayudar a los demás.


