La enfermedad celíaca es una intolerancia permanente al gluten, una fracción proteica presente en algunos cereales.
Estos pacientes no pueden ingerir alimentos con harina de trigo, y otros como son la cebada y el centeno en los que existen las llamadas prolaminas que producen el mismo efecto.
Se ha demostrado que tiene algún factor genético, lo que determina que la enfermedad sea más frecuente entre hermanos y se ve también incrementada en los familiares de primer grado de los pacientes celíacos.
No se ha establecido claramente la forma de herencia de esta afección. Puede afirmarse que existe la susceptibilidad genética pero también debe estar presente la exposición al gluten.
El tratamiento está basado fundamentalmente en la exclusión de la dieta de forma permanente los alimentos contentivos de gluten.
Los pacientes, si llevan la dieta sin gluten de forma adecuada, tienen un pronóstico muy bueno, lo que no ocurre cuando hacen transgresiones dietéticas.
En estos pacientes es imprescindible la ayuda y la educación de la familia para mantener la dieta de forma estricta, que constituye el pilar fundamental para garantizar una buena evolución.
La adolescencia es un momento de la vida en la cual estos pacientes deben ser supervisados de forma especial, ya que en esta edad con frecuencia tienden a hacerse transgresiones dietéticas.

