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Una adicción define la dependencia compulsiva e incontrolable de una sustancia, costumbre o práctica, de tal magnitud que en su ausencia se producen graves reacciones emocionales, mentales o fisiológicas.
Las personas pueden volverse adictas a diversos tipos de sustancias como puede ser el tabaco, el alcohol, las drogas ilegales y algunos medicamentos, resultando algunas más adictivas e incluso una o dos ocasiones de consumo son suficientes para hacer perder el control.
En la mayoría de las ocasiones las adicciones provocan cambios bruscos en el carácter y la conducta de los consumidores, que transitan por estados de ansiedad, ira o depresión, cambios en los hábitos de sueño, provoca debilidad, así como influye en el peso corporal.
Sin embargo, una adicción no convierte al adicto en una persona mala o pervertida y siempre tendrá la posibilidad de pasar página a esa situación con algunas estrategias.
El primer paso para erradicar una adicción es reconocerla como tal y si se dificulta el proceso en solitario no dudar en acudir a otras personas, especialistas, familiares o amigos que puedan dar apoyo durante el proceso de desintoxicación.
Después de eliminada es importante dejar de frecuentar a individuos que consuman algún tipo de sustancias adictivas para evitar una recaída.
La recuperación de una adicción, llámese tabaquismo, alcoholismo o drogadicción es un proceso para toda la vida y es recomendable vincularse a un grupo de apoyo para mantener por siempre los buenos propósitos.
Pueden presentarse tentaciones, pero al saber enfrentarlas no deben constituir amenaza alguna, lo más importante es no sentir miedo o vergüenza de pedir ayuda, que puede ser solicitada personalmente o mediante líneas telefónicas confidenciales antidrogas existentes en muchos países y a través de las cuales se pueden realizar consultas que ayudarán sin dudas a enterrar la adicción.

