
La OMS reconoce tres formas fundamentales de diabetes mellitus: tipo 1, tipo 2 y diabetes gestacional. Foto: www.medindia.net
El término diabetes fue acuñado por el filósofo griego Areteo de Capadacia para referirse en el siglo II después de Cristo (d.C), a la enfermedad caracterizada por la eliminación de grandes cantidades de orina (poliuria); más adelante, la palabra mellitus (del griego mel, “miel”) se agregó en 1775 por Thomas Willis cuando notó que la orina de un paciente diabético tenía sabor dulce.
De lo anterior, se deduce la debida atención que se le debe brindar a una enfermedad que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) se estima alcanzará los 370 millones de personas en el 2030.
Por la importancia del tema, cada persona debe conocer sobre aspectos fundamentales de un trastorno endocrino-metabólico crónico, pero de posible detección oportuna para controlarla antes de que afecte la función de todos los órganos y sistemas del cuerpo, entre estos: los vasos sanguíneos y la circulación de la sangre, el corazón, los riñones y el sistema nervioso.
La Diabetes Mellitus es un conjunto de trastornos metabólicos, que afecta a diferentes órganos y tejidos, dura toda la vida y se caracteriza por un aumento de los niveles de glucosa en la sangre y la causa varios trastornos, siendo el principal la baja producción de la hormona insulina, secretada del páncreas endocrino, o por su inadecuado uso por parte del cuerpo, que repercutirá en el metabolismo de los hidratos de carbono, lípidos y proteína.
La OMS reconoce tres formas fundamentales de diabetes mellitus: tipo 1, tipo 2 y diabetes gestacional (ocurre durante el embarazo), cada una con diferentes causas e incidencia.
Los síntomas principales van desde la emisión excesiva de orina (poliuria), aumento anormal de la necesidad de comer (polifagia), incremento de la sed (polidipsia) y pérdida de peso sin razón aparente; también, fatiga o cansancio, así como cambios en la agudeza visual.
Al acudir a consulta médica, el especialista somete al paciente a una entrevista exhaustiva en la que es importante conocer los antecedentes genéticos, hábitos u otros padecimientos, además de indicar exámenes de laboratorio, fundamentalmente de sangre, hasta verificar un diagnóstico preciso acerca de la enfermedad y su posible tratamiento.
Sólo el médico puede garantizar el tratamiento adecuado de la diabetes, cualquiera que sea su tipo, con el propósito de restaurar y llegar a normalizar los niveles de glucosa, previstos entre 70 y 105 mg/dl.
Pero, además, el control sistemático del diabético requiere de la asistencia médica especializada y la obediente disciplina del paciente, incentivada por su dieta, ejercicio físico e incorporación a la vida social, determinantes en la durabilidad y calidad de vida de cada persona.
Reiterativo es estar alertas ante cualquier síntoma de emisión excesiva de orina, aumento anormal de la necesidad de comer, incremento de la sed y pérdida de peso sin razón aparente, indicaciones suficientes para acudir inmediatamente al médico y someterse a su valoración, diagnóstico y tratamiento.

