
Los que ahora se despiden integran la promoción número diez de la ELAM, y en la tarja develada a propósito de la actividad, quedaron grabados los nombres de los países que agrupa esta nueva hornada de profesionales de la salud formados en Cuba. (Foto: De la Autora)
Como un inmenso abrazo entre pueblos fue este jueves 24 de julio de 2014 la actividad de despedida de los egresados de la décima promoción de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), quienes culminaron su carrera en Cuba, y que como ya es tradicional cada año los graduados protagonizan, luego de recibir sus títulos, para marchar definitivamente a sus patrias, llevando no solo el conocimiento, sino un sentimiento latinoamericanista que los une entre sí, y les hace inolvidable su estancia en la Isla.
Con la presencia de los principales directivos de la institución y decenas de familiares de los egresados que viajaron a Cuba para ser parte de esta historia, se llevó a cabo esta jornada, donde estudiantes y profesores se comprometieron a continuar la obra solidaria que es divisa de esta escuela: formar médicos para las poblaciones más pobres con la esencia humanista aprendida en Cuba.
Los que ahora se despiden integran la promoción número diez de la ELAM, y en la tarja develada a propósito de la actividad, quedaron grabados los nombres de los países que agrupa esta nueva hornada de profesionales de la salud formados en Cuba, para el mundo; un sueño hecho realidad por la voluntad de un pueblo, cuya Revolución le permitió dignificarse, y ahora contribuir, compartiendo lo que tiene, a que otros pobres de la tierra se dignifiquen también.
En la jornada se sembró el árbol de la amistad que perpetuará el momento, y se recordó a varios fundadores que ya no están físicamente, pero que desbrozaron el camino por el que hoy transita el proyecto de la Escuela Latinoamericana de Medicina.
Los abrazos, sonrisas, incluso lágrimas de nostalgia y alegría, que sellaron esta despedida entre condiscípulos ya graduados, después de seis o más años formándose como capital de salud pública para sus países, también es una muestra de la integración que se puede apreciar crecientemente tanto de manera cuantitativa como cualitativa, en Latinoamérica.

En la jornada se sembró el árbol de la amistad que perpetuará el momento, y se recordó a varios fundadores que ya no están físicamente, pero que desbrozaron el camino por el que hoy transita el proyecto de la Escuela Latinoamericana de Medicina. (Foto: De la Autora)
