Gregorio García Martínez (Goyito), quien por más de 50 años laboró en la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, brindando ininterrumpidamente sus servicios a esta institución en las diferentes etapas por las que transitó, arribó este lunes 10 de febrero a los cien años de edad. Por tal motivo la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, sus profesores, estudiantes y trabajadores le hicieron llegar al querido Goyito, las felicitaciones más sinceras por tan importante acontecimiento.
Este incansable trabajador durante todos sus años de servicio dedicados en primer lugar a la preservación, control y cuidado de la tramitación legal de los expedientes docentes de más de 55 generaciones de profesionales de la salud, se caracterizó por su disciplina, modestia y un elevado sentido de la responsabilidad.
Fue el acto de graduación del curso 88-89 en el que se hizo público su retiro oficial de la vida laboral activa, y se le rindió homenaje por toda su entrega a la tarea que por largos años desempeñó. En aquella ocasión se destacó que “El compañero Goyito, durante toda su ejecutoria laboral, mantuvo una actitud de trabajador ejemplar, insobornable, que fue celoso guardián del cumplimiento de toda la legislación académica vigente”.
Por toda esta trayectoria, en la que fue una constante su amor al trabajo, a sus compañeros al alumnado de Ciencias Médicas y a cuantos necesitaban de su apoyo; suma de los valores que supo trasmitir cuando entregaba todas sus fuerzas al desarrollo de la Escuela de Medicina, y entre otros méritos, como patriota comprometido con el destino de su país.
Ayudó a los estudiantes revolucionarios en tiempos de la tiranía batistiana, participó en la depuración de los profesores corrompidos, se integró desde el primer momento de la Revolución a las Milicias Nacionales, y mantuvo una conducta personal consecuente y destacada, por lo que a Gregorio García Martínez se le confirió el diploma especial al Mérito Laboral, que lleva la firma de nuestro Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz.
Goyito acaba de arribar a su centenario con las mayores muestras de respeto, cariño y amor de quienes valoran su contribución al centro de altos estudios de la salud cubana donde laboró, y en el que se le sigue considerando como un ejemplo, un espejo para mirarse y un modelo a imitar.


