Orgullo y satisfacción se siente al conocer que desde 1961 a la fecha Cuba acogió y graduó, en instituciones de educación superior y en las de nivel básico y medio, a más de 50 mil jóvenes de todos los continentes a través del programa de becarios extranjeros.
Lo anterior encierra altruismo, así como solidaridad con otros pueblos, sentimientos que caracterizan a la Revolución Cubana desde que triunfó en 1959.
A partir de esa fecha fueron recibidos con amor y considerados verdaderos hermanos. Muchos de ellos llegaron siendo niños y en la isla devinieron hombres y mujeres de bien. Con el paso de los años establecieron lazos entrañables de amistad con los estudiantes y profesores cubanos a quienes recordarán por el resto de sus vidas.
Fuentes consultadas dan cuenta de que el plan de becas que otorga gratuitamente el Gobierno cubano está destinado a la formación de profesionales de alto nivel para el Tercer Mundo, situación que se corrobora con el hecho de que más del 70 por ciento de los graduados proceden del continente africano.
Cuando se otorga una beca, el estudiante extranjero establece el compromiso de regresar a sus países de origen una vez terminados los estudios. Constituye la forma de garantizar el aprovechamiento de los profesionales en las áreas del desarrollo científico-técnico más importantes en el Tercer Mundo, apunta un artículo que habla sobre el tema.
Aunque la mayor parte estudia las disciplinas de ciencias médicas en la Escuela Latinoamericana de Medicina (Elam): Medicina, Estomatología, Enfermería y Tecnologías de la Salud, varios países establecieron con Cuba acuerdos para la formación de especialistas en esferas determinadas. Haití con la formación de médicos veterinarios, Bolivia con los graduados en Agronomía y Guyana en las carreras agropecuarias y de Ingeniería, entre otros.
“El Caribe ha sido muy beneficiado en la formación de ingenieros en Informática y en Telecomunicaciones, así como en Arquitectura e Ingeniería Civil”, señala un artículo periodístico que agrega:
“Cuba garantiza la gratuidad y la igualdad de condiciones entre los extranjeros y los estudiantes cubanos. También se potencia la integración en las actividades científicas, deportivas y culturales y el respeto al multiculturalismo”.
El programa para becarios crece de forma sistemática y abarca la participación de cinco organismos: Salud Pública, Educación, Cultura, el Instituto de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder) y Educación Superior.
Un aspecto de satisfacción para la educación superior cubana es que en las instituciones docentes se graduaron profesionales de relevancia para la esfera política y científica de sus países. Tal es el caso del ministro de Educación y Cultura de Angola, los embajadores en Cuba de Bolivia, República del Congo, Malí, Namibia, Santa Lucía, Vietnam y San Vicente y las Granadinas. A ellos se suman tres ministros de Salud Pública del Caribe, viceministros y parlamentarios.
Cuba los acogió como sus hijos desde años atrás. Así lo ven ellos también que en la cotidianidad de sus vidas se sienten parte de un pueblo con quienes mantendrán vínculos de infinita amistad.


