A modo de un tétrico recordatorio, la frase “fumar mata” impresa en cada cigarrillo, se ha mostrado efectiva para desanimar a los jóvenes a comenzar fumar.
Ese siniestro impreso y su efectividad disuasoria hacia tan mortal adicción se utilizó en una investigación realizada en Reino Unido, auspiciada por CancerResearch y publicada en la revista Nicotine&TobaccoResearch.
Jóvenes desembullados
La investigación contó con casi mil británicos de 16 a 24 años de edad. A todos los participantes, fumadores o no, se le solicitó su evaluación personal sobre el diseño de tres tipos de cigarrillos. Uno de ellos tenía impreso bien legible las sombrías palabras de “fumar mata”; el otro diseño se trataba de cigarrillos muy poco atractivos con un desagradable color verde; los del tercer grupo fueron cigarrillos normales.
El grupo encuestado presentó el triple menos de probabilidades de querer probar los cigarrillos con la advertencia impresa sobre la muerte por tabaquismo, en relación a los cigarrillos normales.
También se comprobó cómo los cigarrillos verdes eran mucho menos atrayentes en comparación a los normales.
Utilidad del mensaje visual
Los propios cigarrillos pueden ser una herramienta de comunicación importante en contra de ellos mismos según los resultados de la investigación.
Modificar su apariencia con una agresiva advertencia sobre el daño provocado por ellos a la salud o un color poco atrayente, o tal vez ambos mensajes negativos juntos, o sea, cigarrillos con un envoltorio de color desagradable con un lema aterrador escrito, puede hacerlos mucho menos deseables y rechazados por un importante número de jóvenes, ya sean fumadores o no.
Es probable una mayor aversión al tabaco si en el papel donde se envuelve el cigarrillo, con ese desagradable color, se imprime el clásico signo de la muerte de una calavera con dos tibias cruzadas, además del fúnebre mensaje escrito.
Evitar la continuidad en el tiempo
Cuando las personas jóvenes empiezan a fumar en plena adolescencia y se convierten en adictos, son muy propensas a seguir haciéndolo en la edad adulta.
Cualquier cosa capaz de evitarles convertirse en infelices adictos al tabaco les ayudaría a evitar las trágicas repercusiones negativas para su salud en un momento posterior de sus vidas.
En Cuba
En una investigación presentada en la Red Cubana para el Control del Tabaquismo, titulada Asistencia al tabaquismo desde las comunidades terapéuticas y realizada en Holguín, se informa cómo en Cuba más de 13 mil personas fallecen anualmente por enfermedades vinculadas a la adicción al tabaco; los más expuestos al humo son los niños.
Cuba es una fortaleza en la vigilancia epidemiológica. Han sido realizados tres estudios desde 1985 hasta 2010. Todos ellos informan una disminución de fumadores. Sin embargo, en los últimos seis años es otra la situación, pues se comprueba un aumento en la iniciación a esta fatal adicción en edades más jóvenes; se recomienda crear estrategias para lograr un control adecuado en el cumplimiento de las regulaciones y promover políticas eficaces para reducir el número de personas fumadoras.
Al tabaco se le llama “asesino con cara de ángel”; se justifica porque pese a los mantenidos programas mundiales por promover la salud y prevenir las enfermedades, la invalidez y la muerte precoz a él vinculado, una parte no despreciable de la población subvalora el riesgo implícito en el fumar, aún en casos de consumos considerados como mínimos pues también entraña riesgos mortales.
En la publicación se plantea cómo en nuestras comunidades terapéuticas dedicadas a las adicciones, los equipos de salud mental no incluyen este programa anti tabaquismo dentro de las alternativas pues el tabaco, a pesar de ser una droga legal, no modifica la conducta humana.
Los autores del trabajo dicen que en su práctica diaria se tratan pacientes que logran la abstinencia de drogas duras y tabaco al mismo tiempo. A pesar de ser una muestra pequeña lo investigado hasta ahora en relación con la cantidad de pacientes ingresados en estas comunidades, los resultados de su proceso de reinserción son más favorables que en el resto de los pacientes. Consideran se deben proyectar, crear estrategias y acciones capaces de ayudar a los adictos a suprimir el uso de este tóxico según las necesidades específicas de cada enfermo.



