
La falta de actividad cerebral propicia la pérdida de neuronas y conexiones, así como se pierden algunas capacidades para reaccionar al entorno.
Cada vez que comienza un año, nos proponemos nuevas metas y planes para nuestra vida en el aspecto social, familiar o personal, por eso en este inicio de 2014, con la premisa de que todo el mundo prefriere tener buena salud, y vivir largos años, le hacemos una propuesta en la que nuestro sistema de salud insiste para prevenir enfermedades y tener calidad de vida: hacer ejercicios físicos; a los jóvenes para que construyan el adulto mayor que serán futuramente de una manera sana, y en especial a las personas de la tercera edad para que logren una longevidad satisfactoria en este, su país, donde el envejecimiento poblacional no deja de ser un aspecto demográfico para el que hay que prepararse muy bien, porque a larga marcará significativamente nuestro desarrollo.
El argumento para la propuesta y la evidencia científica revisada tiene que ver con tres estudios recientes acometidos en EEUU, que contrarrestan lo que ocurre en nosotros, según el planteamiento de los estudiosos del cerebro humano, y es que tras la edad de los 50 o los 55, los adultos pierden alrededor del uno por ciento del volumen cerebral al año.
El primer estudio halló que los adultos mayores normalmente sedentarios que caminaban a un paso moderado tres veces por semana, durante un año mejoraban el tamaño de la región del cerebro que tiene que ver con la memoria.
Un segundo estudio halló que el entrenamiento en resistencia (con pesas) dos veces por semana ayudaba a las mujeres con señales leves de declive mental a mejorar sus puntuaciones en pruebas de memoria y pensamiento. Y el tercero mostró que el ejercicio realizado para la fuerza y el equilibrio también mejoraba la memoria.
Según del investigador líder Kirk Erickson, profesor asistente de psicología de la Universidad de Pittsburgh: “los nuevos hallazgos muestran que “el hipocampo sigue siendo muy plástico durante toda la vida, incluso en la vejez”, y que “no solo podemos evitar que se encoja, sino que podemos aumentar el tamaño del cerebro en un periodo relativamente corto, apenas un año, tras lograr que la gente se haga más activa”.
