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Como paciente de carcinoma de células basales, por mucho tiempo me ha preocupado ese asunto, pues lo padezco por años de exponerme al Sol sin ninguna protección.
Es preocupación diaria también de muchas personas en el mundo, sobre todo, aquellas de piel blanca, quienes hoy se enfrentan a esa situación que a tiempo puede ser evitada.
Nadie puede conformarse de que actualmente en Cuba exista un medicamento aplicable a ciertas patologías de cáncer de piel, como es el Heberferón, el cual muestra además un rango alto de efectividad. La cuestión está en prevenir por todas las vías posibles.
Esta problemática merece la mayor atención institucional y también responsabilidad familiar.
Aunque el Gobierno cubano, de conjunto con otras instituciones, desarrolla en el país una estrategia medioambiental integral que incluye la Tarea Vida, persisten elementos como el de los horarios de servicios de algunas entidades que son contradictorios con esta política.
Por ejemplo, los círculos sociales obreros (clubes de organizaciones sindicales con servicio a la comunidad) abren sus puertas, supuestamente, entre las 09:00 y las 10:00 hora de Cuba y cierran entre las 16:00 y 17:00 horas, aunque los “cartelitos” digan a las 18:00 horas.
No hay razón que se esgrima con contundencia para justificar que se obligue a los ciudadanos a disfrutar de la playa en horarios en que el sol está más dañino y en el cual todos, fundamentalmente los niños en período vacacional, se exponen con graves riesgos.
Hace muchos años se permitía acceder a la playa a quienes solían acudir a bañarse bien temprano, como el segmento poblacional del adulto mayor o personas que gustan de deportes acuáticos; mientras que se prohibía el baño a partir de las 20:00 horas. Si daba tiempo, los propios socios del club terminaban su jornada laboral e iban a darse un “chapuzón” benefactor.
Este horario tempranero en la mañana y extendido sería el ideal; pero en la actualidad, con los pretextos de preparar las instalaciones para las actividades nocturnas, o que no se tienen salvavidas y otros, se han echado por tierra estas opciones. ¿Acaso es imposible de resolver?
Pasa igual en los parques de diversiones como el de la Isla del Coco y el Parque Lenin, en que una sombra se anhela como un oasis en el desierto. La diversión es bajo un “sol que raja piedras”, como dicen los cubanos, sin tener en cuenta que la piel de los infantes es más sensible.
En tiempos no tan lejanos, en la Isla del Coco -cuando se llamaba Coney Island -, las actividades nocturnas eran las preferidas. Me dicen que es un problema de ahorro de electricidad. Que los pocos arbustos los tumban los huracanes… Estableciendo prioridades humanas, no es válida la fundamentación.
También existen la indolencia y la falta de previsión. He visto madres llegar a la orilla con sus pequeños y pequeñas a las 13:00 horas y mantenerlos en el agua a partir de ese tiempo, sin siquiera un protector solar de cualquier índole. He observado que se hacen deportes en las escuelas bajo un sol quemante. Lo cierto es que falta cultura en el tema.
Los cubanos amamos la luz. Criados al Sol, el daño que nos puede deparar parece ser cosa de científicos y médicos y no algo que tenga que ver con nosotros. Pero esa luz tiene sus sombras y solamente cuando eres la víctima te das cuenta que es verdad.
Entendámoslo, el astro rey nos hace mucha falta, pero hay que saber cómo y por qué, para hacer un uso adecuado de sus bondades.
Hay que reflexionar con urgencia e implementar medidas que respondan a este asunto de los horarios contraproducentes e incongruentes con el bienestar humano, así como a los objetivos del país en materia de salud y protección a sus ciudadanos.
Asimismo, es importante incrementar la información al pueblo y posibilitarle la compra de protectores solares + 50, cuyos precios no lo conviertan en un lujo para la mayoría.
Es hora de que la lógica, la congruencia entre propósitos medioambientales y la realidad se compatibilicen. De lo contrario, de acuerdo a lo que se sabe acerca de los daños del Sol, se incrementarán fatídicamente las cifras de personas que pueden sufrir diferentes problemáticas en la piel, incluyendo cáncer.
