Las vitaminas influyen decisivamente en la salud y pueden prevenir enfermedades carenciales, así como frenar o incluso invertir el progreso del paso ineludible del envejecimiento.
Las vitaminas son compuestos orgánicos indispensables para la vida y son agrupaciones de elementos que regulan los procesos metabólicos vitales.
Existen dos clases de vitaminas: las liposolubles, que se disuelven en grasas y aceites, y las hidrosolubles, que se disuelven en agua.
No es necesario estar enfermo, ser un niño o un anciano para tomar suplementos vitamínicos. Estos ayudan a fijar las vitaminas que el cuerpo necesita para un buen funcionamiento y que no siempre lo aportan los alimentos que se consumen.
Es importante mantener una buena alimentación, pues esta le aporte al organismo las proteínas y vitaminas necesarias para mantener un cuerpo sano.
La función primordial de las proteínas es producir tejido corporal. Sin estas los órganos, pelo, uñas, sistema inmunológico y el resto del cuerpo no podrían sobrevivir.
Los carbohidratos son la fuente de energía preferida por el cuerpo humano. Las mejores fuentes de carbohidratos son las papas, boniatos, arroz, pasta, pan y legumbres.
También es bueno incluir en la dieta diaria las frutas y los vegetales, los cuales aportan una gran cantidad de minerales y vitaminas beneficiosos para la salud.


