Instituto de Nefrología de La Habana: maravilla de los derechos humanos en Cuba

reportaje-nefrologia-01

Al inaugurar la ampliación de las áreas de Diálisis peritoneal Jóvenes beneficiados cortan la cinta. Foto: cortesía de Nuria Barbosa León

Lejos estaba la Salud Pública en Cuba, antes del triunfo de la Revolución, de conquistar para su pueblo lo que paulatinamente fue alcanzando después de 1959, en la especialidad de nefrología, y los hitos que esta ha marcado hasta hoy en la Isla, donde la mayoría de quienes, con un padecimiento agudo, crónico o terminal en sus riñones, antes sufría la ausencia del derecho humano que tiene cada cual, al goce del grado máximo de salud física y mental, que se pueda lograr.

Ahora, cuando se están cumpliendo 50 años de la inauguración del Instituto de Nefrología Abelardo Buch López, de La Habana, una institución imprescindible a fin de desarrollar las investigaciones y el programa nacional para la prevención y el tratamiento de las enfermedades renales, es justo destacar la valoración del doctor Charles Magrans Buch, un fundador de este centro, sobre lo que la Revolución significó para los pacientes y para los galenos que abrazaron la causa de revertir el subdesarrollo y la inequidad existente en este campo y sus servicios antes de la Revolución dirigida por Fidel Castro: “La Revolución y su proyecto social nos condujo a una mayor entrega hacia el interés colectivo”.

Doctor Charles Magrans Buch, Profesor Titular y de Mérito, fundador de la Nefrología en Cuba. Foto. cortesía de Nuria Barbosa

Doctor Charles Magrans Buch, Profesor Titular y de Mérito, fundador de la Nefrología en Cuba. Foto. cortesía de Nuria Barbosa

Lo cierto es que quienes se propusieron entonces dicha tarea se enfrentaron a un panorama muy poco alentador, pues en 1959 la diálisis solo se había empleado en un reducido número de pacientes y solo en la capital del país; incluso aquel escaso servicio, ubicado en el Hospital Municipal Clínico Quirúrgico Mercedes del Puerto, actualmente Hospital Clínico Quirúrgico Docente Joaquín Albarrán, se interrumpió, quedando paralizado el tratamiento de la insuficiencia renal aguda y del coma tóxico, cuando el único médico cubano entrenado en Estados Unidos para su realización y quien adquirió allí un riñón artificial a fin de atender a pacientes que pudieran pagar el plan, abandonó clandestinamente el país en 1961.

El reinicio y el cambio solo fue posible entonces, con la voluntad política del naciente Estado revolucionario y el acompañamiento de varios jóvenes médicos, de ese propio hospital, alentados por el eminente doctor Abelardo Buch López, profesor de Medicina Interna del centro; ellos pusieron a funcionar la técnica, buscaron experiencias de países socialistas de Europa del Este y se superaron para echar a andar otro equipo comprado en una nación europea.

El doctor Reynaldo Mañalich Comas, profesor Titular y de Mérito, otro fundador de Instituto

El doctor Reynaldo Mañalich Comas, profesor titular y de mérito, otro fundador de Instituto

Así se constituyó la primera unidad dialítica del país –embrión de la nefrología en Cuba–, para el tratamiento con hemodiálisis y diálisis peritoneal a pacientes con fallo renal agudo (insuficiencia renal aguda), fundamentalmente debida a aborto séptico (actualmente aborto complicado), las transfusiones de sangre incompatibles y el coma tóxico.

Las actividades y resultados de este pequeño colectivo que nació, creció y se desarrolló en el hospital Joaquín Albarrán tuvo tal relevancia que el 26 de noviembre de 1966, por la Resolución 500/1966, el doctor José Ramón Machado Ventura, entonces ministro de Salud Pública, decidió crear allí el Instituto de Nefrología, entre ocho institutos de especialidades médicas.

La unidad dialítica de La Habana se designó como Instituto de Nefrología, que nace como institución respondiendo a tres propósitos: prestar asistencia médica, preparar a médicos formados por la Revolución en el ejercicio de la especialidad, y desarrollar investigaciones para escribir los protocolos para el manejo de las patologías renales, a la par que se reconoció oficialmente la especialidad de nefrología en Cuba.

Ya a finales de 1968 se inició un programa de diálisis para prolongar la vida de pacientes con enfermedad renal crónica muy avanzada. En febrero de 1970 se acometió el primer trasplante de riñón a partir de un donante cadáver y se extendió el servicio a hospitales de otras provincias del país, pero el Instituto de Nefrología seguía estando en una parte del viejo hospital Joaquín Albarrán, hasta que se decide ampliar este y construir además los locales para la institución.

Una vez culminada la ampliación, el cinco de junio de 1989, el comandante Fidel Castro inauguró la obra y en su discurso se refirió a los beneficios que ésta trajo consigo: “Hoy se ve la obra terminada. No es una ampliación, como decíamos recientemente, es una triplicación del hospital”.

Colocar foto de Fidel en el Albarrán ,cinco de junio de 1989. Foto: Internet

Fidel en el Albarrán, 5 de junio de 1989. Foto: Internet

Ese mismo día, al referirse a que la parte que incluye el Instituto de Nefrología, Fidel apunta: “El Instituto de Nefrología queda también instalado en locales completamente nuevos, en un bloque desde el primer piso hasta el quinto. Estos servicios también son muy importantes, ya nuestro país ha desarrollado una gran experiencia en los trasplantes de riñón, cientos de personas han salvado sus vidas gracias a esos trasplantes. Actualmente se realizan más de 150 al año”.

Aquella obra inaugurada por Fidel significó un paso más para la calidad de los servicios y su ascendente desarrollo hasta alcanzar hoy la cifra de 51 unidades nefrológicas, con las que se ha podido practicar ya la cirugía del cambio de órganos a cinco mil 761 personas, (hoy existen mil 100 pacientes con un riñón trasplantado).

 De lo más actual: Programa de Diálisis Peritoneal

Paciente del instituto se hace el mismo la diálisis peritoneal. Foto: cortesía de Nuria Barbosa López

Paciente del instituto se hace el mismo la diálisis peritoneal. Foto: cortesía de Nuria Barbosa López

En conversación con el doctor Raúl Bohorques Rodríguez, subdirector de Asistencia Médica del instituto, explicó detalles de este programa que es joven aún y que ha significado un gran impacto para la calidad de vida de los enfermos porque los pacientes pueden hacerse el tratamiento ellos mismos en su hogar: “Iniciamos aquí diálisis peritoneal domiciliaria en 2007, comenzamos con pocos casos y hemos ido aumentando, el instituto tiene alrededor de treinta y tantos casos”.

Y continúa comentando el directivo: “¿Cómo empezamos a trabajar en este servicio? Lo hicimos en una habitación dentro de una sala y todo lo hacíamos ahí; pero a propósito de la remodelación que se ha ejecutado en varias instituciones de salud del país, se hicieron también una serie de remodelaciones en aquí, dentro del Instituto de Nefrología, ahora el departamento de Diálisis Peritoneal cuenta ya con tres locales, que están juntos, que ofrecen una mejor condición de trabajo al personal y todo esto redunda en una mayor calidad de la asistencia médica que se le brinda aquí a todos nuestros pacientes”.

Culmina diciendo el doctor Bohorques Rodríguez: “Cuando vamos a ver los resultados de estos programas de diálisis peritoneal, tenemos que decir que son muy buenos. Tenemos una sobrevivencia de los pacientes, que cuando los resultados que Cuba ha logrado obtener con este tipo de trabajo son llevados a eventos internacionales, a veces sorprenden a los colegas latinoamericanos y a colegas de otras partes del mundo”,

Como se aprecia en la foto, para las diálisis peritoneales se coloca un catéter en el abdomen del paciente para suministrarle los líquidos y producir el intercambio entre la sangre que pasa por los pequeños vasos sanguíneos del intestino y la membrana peritoneal, para luego extraer las sustancias tóxicas.

Doctora Yamile García Villar. Foto: cortesía de Nuria Barbosa López

Doctora Yamile García Villar. Foto: cortesía de Nuria Barbosa López

El equipo para esta técnica y las bolsas del líquido se le llevan al paciente a su hogar sin costo alguno; antes los enfermos reciben un detallado adiestramiento en el instituto. Sin embargo los programas de diálisis cuestan mucho porque la tecnología es cara y en el caso específico de la diálisis peritoneal, la tecnología con la que se desempeña tiene que ser adquirida en países lejanos, por tanto los fletes para traer las bolsas son costosos; esta es una de la consecuencias del bloqueo a la salud cubana por parte de EE.UU.

Sobre el Programa Nacional para la prevención y el tratamiento de las enfermedades renales que rectorea el Instituto de Nefrología de La Habana, nos dice la doctora Yamile García Villar, vicedirectora técnica del Instituto de Nefrología: “Priorizamos la vitalidad de todos estos programas, todos los insumos necesarios para cada uno de los programas realizados y para toda la actividad intrahospitalaria, pero también coordinamos a nivel de país que se mantenga de manera estable el suministro a otros servicios a nivel de la red de nefrología, hacemos nivelaciones e estos insumos a nivel de país”.

Sobre los actuales avances tecnológicos que se han logrado cuando celebramos en el aniversario 50 del instituto y de la especialidad de nefrología en Cuba, la doctora García Villar concluye: “Hemos crecido muchísimo y esa es una de la fortalezas que tiene la nefrología, el impulso tecnológico alcanzado, que ha sido vital para que hoy podamos desempeñarnos y exhibir los resultados que tenemos, aunque todavía nos falta mucho.”

La palabra más convincente sobre los servicios que presta el Instituto, la tienen los pacientes y sus familiares

Paciente en silla de ruedas acompañado de su hija. Foto: cortesía de Nuria Barbosa López

Paciente en silla de ruedas acompañado de su hija. Foto: cortesía de Nuria Barbosa López

El paciente Denis Iglesias, de 37 años, vecino del municipio habanero de 10 de Octubre, trasplantado hacía solo tres meses y 10 días del momento de la entrevista (en noviembre de 20016), expresó al preguntarle su criterio, entre muchos pacientes que elogiaron el trabajo del colectivo: “No quisiera mencionar nombres porque siempre se me va a escapar alguno y no sería justo, porque todos tienen la grandeza humana y la capacidad de hacernos sonreír en medio de nuestras dificultades. Felizmente yo soy hoy un paciente transplantado y tengo mucho que agradecer a la medicina cubana, me siento de alguna manera bendecido. No alcanzan las palabras para decir todo lo que siento, para expresar la infinita grandeza de sentirme cubano”.

Del justo reonocimiento del Sindicato Provincial de la Salud al servicio de Dialisis Peritoneal Ambulatoria

Con el criterio de los pacientes como la más importante evaluación el Sindicato de Trabajadores de la Salud, entregó a los trabajadores del servicio de diálisis el importante reconocimiento de Colectivo Moral, que avala la calidad del servicio y la atención a los pacientes entre otros méritos. Al decir de los dirigentes del sindicato, se elevará la propuesta de los pacientes y familiares para que el Instituto de Nefrología se reconozca como Centro de Excelencia.

El colectivo de este centro, según los testimonios e historias de vida protagonizadas por sus trabajadores desde los fundadores hasta hoy, logrará hacer realidad todos los sueños posibles, en el afán de convertir a Cuba en una potencia médica, a pesar de todas las dificultades; ellos ya están en el camino, porque sin dudas son de los hombres y mujeres que creen que el futuro se construye con sueños e ilusiones, que lo transforman en presente.

Foto.Entrega del reconocimiento que ratifica la condición de colectivo moral. Reciben el doctor Raúl Bohorques Rodríguez, fundador del programa de diálisis peritoneal y la doctora Yanet Alvárez González, Jefa de Servicios de Dialisis en el Instituto de Nefrología. Foto: Nuria Barbosa León

Foto.Entrega del reconocimiento que ratifica la condición de colectivo moral. Reciben el doctor Raúl Bohorques Rodríguez, fundador del programa de diálisis peritoneal y la doctora Yanet Alvárez González, Jefa de Servicios de Dialisis en el Instituto de Nefrología. Foto: Nuria Barbosa León

3 thoughts on “Instituto de Nefrología de La Habana: maravilla de los derechos humanos en Cuba

  1. Ana pacheco

    Yo soy de miami y voy a visitar cuba me encuento en Dialicis y tengo una cita en el hospital para el viernes 12 con el doctor ivan necesito saber si tambien atienden estranjeros

    Reply
    1. Yelemny Estopiñan Rivero

      Hola Ana, antes que nada gracias por visitar nuestro sitio web, pero no tenemos información acerca de si en el Instituto de Nefrología de La Habana atienden a pacientes extranjeros. No obstante, en el hospital clínico quirúrgico Hermanos Ameijeiras y la clínica internacional Cira García, en el municipio de Playa, si se brinda ese servicio.

      Reply

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *