La biblioterapia, una buena opción

(Foto: www.alquiblaweb.com)

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Un buen libro siempre deja huellas sin importar el género que sea. Probado está que toda buena literatura cambia al lector agudizando su pensamiento analítico y proporcionándole herramientas útiles en respuesta a conductas desconcertantes de otros y de él mismo.

Estudios sugieren que leer ficción es ideal para enfrentar los desafíos de la vida y que puede hacer que el lector sea socialmente más hábil y empático.

Y qué decir de los libros de autoayuda con títulos para cualquier problema humano, dígase la obesidad, ser más rico, más feliz, otros sobre cómo hacer aumentar la eficiencia, la capacidad de decisión o la creatividad.

Sumergirse en una novela es perderse, pero cuando se vuelve a la realidad se trae consigo aquello que inspiró el personaje favorito, quien no ha vivido las aventuras de Alicia en el país de las maravillas o las Robin Hood y otros tantos personajes al leer sus páginas.

Se ha comprobado que las novelas pueden informar y motivar; los relatos breves ayudan a reflexionar y consuela; mientras que leer poesía estimula partes del cerebro relacionados con la memoria.

Esta se ha convertido en un término de moda en los últimos años, sin embargo, la noción de los libros como remedio para los trastornos emocionales no es una nueva opción en la Antigua Grecia se colocaban notas en las puertas de las bibliotecas advirtiendo a los lectores de que estaban a punto de entrar en un lugar de curación del alma.

El Diccionario Médico Ilustrado de la Editorial Dorland’s fue el primero en reconocer la biblioterapia, en 1941. La definió como “el empleo de los libros y la lectura en el tratamiento de las enfermedades nerviosas”. Por tal motivo le invitamos a practicar esta sana forma de entretenimiento que no solo da conocimiento, sino que mejora la salud del cuerpo.

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