La ciencia ayuda al cuerpo

(Foto: www.arkosol.es)

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La conexión del estrés con la piel dejó de ser una hipótesis para confirmarse en numerosas investigaciones científicas que recomiendan mejorar los hábitos cotidianos en función de lograr resultados saludables en las personas.

Distinguida por ser el mayor órgano del cuerpo humano o animal, la piel ocupa aproximadamente dos metros cuadrados, y su espesor varía entre los 0,5 milímetros (en los párpados) a los cuatro milímetros (en el talón), mientras su peso aproximado es de cinco kilogramos.

Precisamente, es sobre ese conocimiento que un estudio publicado en Proceding of the National Academic of Sciences revela cómo los hombres o mujeres sometidos a mayor estrés, incrementan sus niveles de Interlucina-6, una sustancia inmune que aumenta con la edad, y de esta manera se desatan cambios en el cuerpo que pueden resultar altamente dañinos.

Resulta que las personas muchas veces no tienen en cuenta la importancia de esta barrera natural encargada de actuar entre el medio ambiente y el individuo, gracias a su composición de células y nervios regulatorios de la temperatura y como filtro de las bacterias, por lo cual cada cambio influye en su funcionamiento cotidiano.

De ahí que la piel pueda sufrir varias enfermedades, denominadas dermatitis, como la seborrea; el acné y hasta el cáncer en los casos más severos, debidamente estudiados por las disciplinas médicas de la dermatología y la patología, principalmente.

Trascendental es el conocimiento de valorar el órgano sensorial y sobreprotector, que detecta cada detalle del ambiente y se lo comunica al cerebro, además de reflejar los mensajes transmitidos por el sistema nervioso, mediante una acción y reacción de las glándulas o sistema endocrino.

Por supuesto, que para lograr reacciones saludables y evitar el mal funcionamiento de algunas de las áreas anteriormente mencionadas, la medicina actual aconseja tratamientos integrales, a partir de la combinación de ejercicios, experiencias relajantes que promuevan estado mental de tranquilidad, productos antinflamatorios e hidratantes, así como otros que ayuden a retener el agua en la piel.

Problemas como el acné y la piel seca son consecuencia de la mala salud emocional y una dieta carente de nutrientes, sobre todo de vitamina A para la regeneración celular; vitamina B para reparar y zinc para la inflamación.

En caso de presentar afectaciones dermatológicas no dude en acudir a un especialista y preventivamente recuerde que antes de los tratamientos de salud siempre existe la posibilidad de llevar una vida sana, donde la ciencia ayuda al cuerpo.

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