La dicha de ser cubana

El Instituto de Angiología y Cirugía Vascular es un centro de investigación , donde se diagnostica y brinda tratamientos especializados en tres servicios: la arteriología, angiopatía diabética y el servicio de flebología e infobología. (Foto: ecured.cu)

El Instituto de Angiología y Cirugía Vascular es un centro de investigación
, donde se diagnostica y brinda tratamientos especializados en tres servicios: la arteriología, angiopatía diabética y el servicio de flebología e infobología. (Foto: ecured.cu)

La doctora María del Carmen Hondares Guzmán, es esposa, madre, abuela y la única mujer dedicada desde hace 15 años a ejercer como cirujana del grupo de arteriología, del Instituto de Angiología y Cirugía Vascular de La Habana.

Sin embargo, se siente como una más entre las tantas mujeres que en Cuba administra su tiempo para ser útil y obrar por amor en la edificación de la familia y la sociedad.

Humilde en su condición de mujer profesional, observar su rostro sereno y a la vez resplandeciente, a través de su mirada de pupila clara, confirma la certeza de una entrevista que aporta el valor de la virtud, para apreciar el sacrificio de la labor cotidiana de quienes como ella se entregan en cuerpo y alma a dar vida y esperanza de mejor calidad de vida a los pacientes.

¿Cuál es la misión del Instituto de Angiología y Cirugía Vascular de La Habana?

El Instituto de Angiología y Cirugía Vascular es un centro de investigación, fundado en 1966, por Resolución Ministerial del entonces Ministro de Salud Pública Ramón Machado Ventura; en sus inicios se dedicó exclusivamente a la formación de personal médico de la especialidad, pues al triunfo de la Revolución quedaron en el país menos de 20 angiólogos y de ellos 15 en la capital.

Actualmente es un centro de referencia nacional, donde se diagnostica y brinda tratamientos especializados en tres servicios: la arteriología, angiopatía diabética y el servicio de flebología e infobología.

Enclavado en el hospital Salvador Allende, el Instituto de subordinación nacional y con responsabilidad compartida en sus servicios, opera hoy a unos mil 500 pacientes anuales.

A su juicio, ¿cuáles han sido los principales logros de esta institución en los últimos años?

En el campo de las enfermedades vasculares, la institución ha aportado una serie de logros científicos al desarrollo de la salud pública del país, como es el caso de la cirugía vascular y de mínimo acceso, centralizada en la cirugía endovascular, es decir, restauradores de la circulación, a través de la luz de los vasos.

Te explico que lo anterior es una terapéutica moderna, que precisa procedimiento muy costoso, aunque aquí todavía se utilizan más los métodos convencionales. Es preciso referirse también al prestigio internacional alcanzado por nuestros servicios, sobre todo en pacientes de Latinoamérica.

En el 2013 se realizaron 1508 cirugías en total. Las patologías vasculares complejas, sobre todo las linfáticas, se tratan solamente en nuestra institución. Para mantener los indicadores hospitalarios que cada año aumentan se administra el Heberprot P para el pie diabético, desarrollado por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología.

¿Qué experimenta usted cuándo se realiza una intervención quirúrgica de alta
complejidad como las que se realizan en este instituto de tercer grado?

Me siento muy satisfecha cuando realizo una operación de alta complejidad, a pesar de que cansa mucho, porque por lo general es necesario emplear mayor cantidad de horas en el salón y esto se realiza de pie; es posible asistir a una persona durante cinco horas o más, en dependencia de la complicación. Pero la satisfacción de que salga bien, es lo que compensa el cansancio físico.

Al observar la recuperación del paciente y su alegría de mejora en sus potencialidades físicas, resulta gratificante y es el mejor regalo para los médicos, enfermeras y personal técnico, en general.

Antes de despedirse con una amplia sonrisa, la doctora Hondares pidió no pasar por alto en esta entrevista, mencionar a toda su familia:

“A mis padres, a mi esposo, a mis dos hijas, sobre todo la mayor, porque me ayudan cada día, y agradecer la posibilidad de ser mujer en Cuba, donde espero desarrollarme más en la especialidad y continuar formando a las nuevas generaciones”.

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