El libro Cómo eliminar el alcoholismo, obra de los profesores, doctor Alberto Quiranes Hernández y doctor Ricardo González Menéndez, aparece en formato digital para llevar en memoria flash en el stand de Citmatel de la presente Feria Internacional del Libro.
El texto está dirigido a quienes desean liberarse definitivamente de la adicción al alcohol, pero también a sus sufridos familiares, quienes son llamados por los autores “bebedores pasivos”.
Escrito de una manera comprensible para todos, explica, orienta y ofrece soluciones definitivas contra el consumo exagerado de bebidas alcohólicas en personas que no son malas, solo víctimas necesitadas de ayuda.
En la obra se refleja crudamente la amarga realidad del alcoholismo, vicio que no solo afecta la salud de las personas adictas, sino también la de su familia.
En este texto de autoayuda se ofrecen soluciones para dejar de beber, que es la única manera de detener los graves problemas provocados por el alcohol, entre los que sobresalen algunos tipos de cáncer.
Un aspecto novedoso que contiene es la dieta equilibrada que ofrecen los autores, dirigida a subsanar las deficiencias nutricionales del alcohólico en recuperación. Al mismo tiempo sugieren los centros hacia donde debe dirigirse el adicto para lograr la rehabilitación total y la reinserción social.
Posee un enfoque muy original, dirigido al remordimiento del alcohólico, buscando su arrepentimiento y redencón. Así aparece, entre otras anécdotas reales, “La niña con los zapaticos puestos”, capaz de hacer llorar a los lectores.
Posteriormente será distribuido a nivel mundial en los demás formatos digitales, incluidos los de dispositivos móviles y audiolibro y en la extensión de la feria en las restantes provincias cubanas.
La niña con los zapaticos puestos (Anécdota publicada en el libro)
Con este comienzo no vamos a apelar al sentido común de los alcohólicos sin rehabilitar en relación con su propia salud para erradicar de sus vidas tan funesto hábito. Tal vez sería pedir demasiado en algunos casos. Solo invocaremos sus más profundos sentimientos en sus mejores momentos de lucidez. Por eso reproducimos a continuación un testimonio aparecido en Cubadebate:
«Terminaba su jornada laboral con dos cervezas. Luego llegaba a casa y con energía renovada buscaba cobijo junto a su esposa y su niña recién nacida. De esa forma pasó el tiempo. Las rondas luego del trabajo comenzaron a hacerse más largas. Su adicción empezó a hacer mella en su salario, en su familia y en las comodidades de su hogar. Se respiraba alcohol, se suspiraba miedo, se concebían gritos y nacían llantos… Un alma yacía tras la única luz que quedaba en la casa. Antonio, sin recordar cuándo la noche dio paso a la mañana, le preguntó a su niña: “Mimita, ¿por qué duermes con los zapatos puestos?” “Papi, tengo miedo de que cuando vengas borracho nos des ‘papau’ a mamá y a mí. Duermo con los zapaticos para salir corriendo […]
“[…] luego de 40 años sin beber, Antonio recuerda cada palabra de su hija aquella mañana. Y tras recuperar plenamente su vida y su pequeña familia, desea que no existan más niñas que duerman con temor con los zapaticos puestos».

