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Las proteínas son muy necesarias para el organismo humano, tal como cualquier otro nutriente de una dieta balanceada.
Los alimentos ricos en proteínas de calidad y de elevada digestibilidad tienen enormes beneficios para el cuerpo.
Aunque en el caso de personas con afectaciones en su salud, como es la diabetes mellitus o determinadas enfermedades del riñón, su consumo no puede ser ilimitado, por lo que siempre es obligatorio para ellas consultar con un nutriólogo antes de realizar modificaciones al plan de alimentación que se tiene indicado.
Algunos de los beneficios de las proteínas
Uno de ellos es que reducen el apetito exagerado, pues los alimentos con un alto contenido en proteínas incrementan la sensación de saciedad.
Debido a su lenta digestión y su elevado contenido en aminoácidos, llenan más y controlan la ansiedad por mayores cantidades de comidas, sobre todo, las ricas en calorías.
En segundo lugar, intervienen favorablemente en la recuperación muscular, tanto en personas de la tercera edad como en quienes practican deporte de forma regular, ya que ellas juegan un papel muy importante en la recuperación de los músculos después del entrenamiento. Además de ayudar en su construcción y reconstrucción, aceleran el proceso de tonificación. Por eso, la recuperación y el rendimiento mejoran.
Si existen dudas sobre si hay que comer antes o después del ejercicio, la respuesta tiene que ver con el comportamiento del cuerpo, aunque es claro que entrenar en ayunas es un error, porque el organismo al realizar una actividad fuerte sin combustible, entre otras cosas, podrá acumular grasas debido a los alimentos que se consuman posteriormente.
En tercer lugar, reparan el desgaste del organismo cuando se considera que una alimentación perfecta consiste en la ingestión, en cantidades adecuadas, de grasas buenas, carbohidratos complejos y proteínas de calidad.
Estas últimas ayudan, asimismo, a formar anticuerpos, principales responsables de un sano sistema inmunológico a prueba de enfermedades e infecciones.
En cuarto lugar, tienen una función importante en el estado anímico, pues se ha podido encontrar en ellas la llamada ‘‘proteína de la felicidad’’.
Se ha descubierto que existe una proteína, denominada hipocretina, que actúa como un neurotransmisor y que es la encargada de generar la reacción química que al relajar, favorece el buen humor.
En Cuba
Según las Guías alimentarias para la población cubana mayor de dos años de edad, el pescado y el pollo son las carnes más saludables.
Otra preferencia del cubano es el consumo de las carnes rojas, ya sea res o cerdo, luego le sigue el pollo. El pescado se consume en pocas cantidades y, por lo general, no se encuentra en sus preferencias.
Existe la creencia de que hay que comer carne cada día, en almuerzo y comida. Los embutidos, principalmente el jamón, se consumirían, si le fuera posible, en el desayuno y la merienda, en forma de bocadito con jamón y queso.
Por otra parte, no se conoce que los frijoles (particularmente la soya) son una excelente fuente de proteínas y que pueden sustituir el consumo de las carnes u otras fuentes de proteínas de origen animal. De ahí que es importante difundir algunos conocimientos en relación con su consumo.
De acuerdo con el Código Latinoamericano de Alimentos, carne es la parte comestible, sana y limpia de los músculos de bovinos, ovinos, porcinos y caprinos. Por extensión, se consideran también los animales de corral, caza, pescados, crustáceos y moluscos.
Los hábitos respecto a este tema se adquieren y arraigan pronto, por lo que es imprescindible enseñar a los niños, desde edades tempranas, las guías principales para una alimentación sana.
Igualmente, es necesario mantener un régimen estable en los adolescentes, ya que tienen una tendencia especial al desorden alimentario.
