A veces subestimamos los atributos de la moringa, una planta que podemos encontrar en cualquier patio, parque o jardín de nuestra ciudad, de ahí que no está de más repasar algunas de sus bondades para nuestra salud.
La moringa es originaria de la India y estudiada por la medicina ayurveda debido a sus propiedades medicinales.
Actúa como protector de las funciones del corazón pues han sido demostradas sus virtudes de reducir la prevención de las placas ateroscleróticas en las arterias, así como también los lípidos en aquellos con el colesterol elevado.
Entre las virtudes nutricionales de esa planta se puede referir el contenido de sus semillas. Estas contienen las llamadas grasas buenas, ricas en omega tres, de ahí que su consumo sea efectivo para bajar el llamado colesterol malo de la sangre; y sus hojas contienen antioxidantes que colaboran en esta función.
Además contiene vitaminas A, B, C y E con propiedades antioxidantes, así como calcio, potasio y abundante proteína vegetal, con lo cual eleva su valor para las personas con deficientes valores en sangre de estos elementos.
Presentaciones de la moringa
La moringa se puede hallar en muchos países, incluido el nuestro, en diferentes presentaciones como son las hojas secas, aceite, polvo, cápsulas, semillas y tés en saquitos, listos para preparar.
Al igual que este último, las hojas secas se puedes utilizar en la preparación de infusiones. Se prepara cualquiera de las dos variantes utilizando agua muy caliente a punto de hervir, en la cual se introduce la moringa, se apaga la candela y se deja reposar por unos 10 minutos.
En el caso de las hojas sueltas, se realiza el mismo procedimiento, luego se filtra y se consume habitualmente antes de cada comida pero también en cualquier otro momento.
El polvo también es conocido como moringa pura; se adquiere en frascos con variadas presentaciones. Se añade media cucharadita en sopas, batidos, jugos o en cualquier comida.
Las cápsulas habitualmente se recomienda consumirlas tres veces al día, una en el desayuno, otra en el almuerzo y la última en la comida.
Las semillas es una de las formas de presentación más recomendadas, pues cada una contiene aceite rico en omega tres. Se pueden consumir con agua o incorporarlas en cualquier receta.
El aceite de moringa también se puede emplear; habitualmente es para uso externo, pues es efectivo en el tratamiento de las arrugas y otros problemas de la piel.
Pero hay otros aceites de moringa destinados exclusivamente a la gastronomía y se emplean para aderezar ensaladas y otros platos, como cualquier otro aceite.
Cuba y la moringa
En la feria comercial Salud para todos 2018, realizada en La Habana, se presentó por primera vez el suplemento nutricional tabletas de moringa.
Según un artículo publicado en Cubadebate, “la moringa, además de su importancia nutricional, registra actividad antibiótica, así como antinflamatoria, en la prevención del cáncer, así como de disminución del colesterol en sangre”.
En relación con el producto farmacéutico la fuente apunta: “El nuevo producto está envasado en frascos plásticos con 180 comprimidos y se ofertarán en farmacias biosaludables”.
Según el texto, el sabor de la moringa es agradable y sus partes se pueden comer crudas, especialmente las hojas y flores que son de color crema y aparecen principalmente en épocas de sequía, cuando el árbol suele perder las hojas, o cocidas de varias formas, por ejemplo en guisos.
De igual modo, se destaca que la planta da frutos en forma de vainas que, estando verdes, se pueden cocer y tienen gusto parecido a las judías, cuando están maduras se hierven con un poco de sal, se abren y se extraen las semillas ya listas para consumir, de sabor parecido al garbanzo y también se pueden tostar.
También las raíces son comestibles, “[…] parecen zanahorias pero de gusto picante”, refiere Cubadebate.
Sin importar cuál es la variante, consumir la moringa puede traer importantes beneficios a su salud. Aquí sugerimos, la acción definitiva va por usted.


