Provocada por los propios seres humanos, la epidemia mundial de obesidad acorta los años posibles de vivir de los afectados por esa enfermedad.
La disminución de los años de existencia terrenal es un grave factor a tener en cuenta. Se suma a las peligrosas enfermedades crónicas resultado del excesivo peso corporal.
La obesidad en personas de mediana edad acorta la vida en casi 13 años. Esto es debido a las enfermedades cardiacas posibles de padecer por ellos, según reporta una investigación realizada por la Universidad de la Ciudad de Nueva York y publicada en la revista American Journal of Public Health.
Cuando en conjunto se analizan otras diversas enfermedades, con ella relacionada, se reduce la vida en algo más de siete años por las libras sobrantes.
Los adultos obesos de todas las edades
Los obesos adultos de todas las edades tienen una vida más corta.
El riesgo es mayor en aquellos comprendidos entre los 45 a los 64 años de edad.
Esta es etapa muy productiva y gratificante en muchos seres humanos, pero los obesos se arriesgan a acortar su vida inútilmente.
Por eso ya es hora de contemplar la obesidad como una enfermedad crónica porque también es capaz de provocar una muerte prematura.
Un impacto creciente
En nuestro país el impacto sanitario de la epidemia de obesidad podría ser, incluso, mayor en el futuro si no se toman medidas eficaces y cuantificables.
Dada la prevalencia creciente de la obesidad entre los niños y los adultos jóvenes, una intervención temprana es absolutamente esencial para evitar su aumento exponencial, mientras nuestra población continúa envejeciendo.
Cada vez se necesitan más recursos para educar sobre una alimentación y un estilo de vida saludable. Podría hacerse mucho por salvar valiosas vidas.
Una humana labor
Si la obesidad aumenta, al paso del tiempo la esperanza de vida se reducirá y aumentará la carga sobre el sistema sanitario.
Solo el esfuerzo colectivo de la sociedad en su conjunto podrá detener e incluso revertir los estragos producidos por esta creciente epidemia.
