La real esperanza del pequeño Jonathan en su Isla

Jonathan (al centro) junto al equipo médico que cada día atiende en el hospital pediátrico de Centro Habana a niños con insuficiencia renal como él. Foto: Gilberto González García

Jonathan (al centro) junto al equipo médico que cada día atiende en el hospital pediátrico de Centro Habana a niños con insuficiencia renal como él. Foto: Gilberto González García

En Cuba, uno de los regalos más hermosos que la Revolución le ha hecho a la infancia es garantizarle la atención médica gratuita, a fin de asegurar a cada niño el disfrute de una vida sana y feliz.

Creado para materializar este derecho, como tantos otros servicios hospitalarios infantiles con los que cuenta el país, existe en la capital cubana un Centro de Referencia Nacional de la Nefrología Pediátrica dirigido a pequeños con insuficiencia renal crónica, el hospital pediátrico de Centro Habana.

Allí dialogamos con el paciente Jonathan Manuel Reyes Páez, a quien atienden hace seis años en el servicio de métodos dialíticos.

Se trata de un adolescente artemiseño* de 12 años, cuya esperanza de cura se sustenta en el amor y la profesionalidad del colectivo de este centro y en todo lo que el Estado cubano pone, en materia de salud, en manos del pueblo y especialmente de la niñez.

¿Cómo estás Jonathan?

“Me siento bien, con ánimo, soy un muchacho muy activo”.

¿Cómo te sientes en esta sala?

“Bien, por eso estaré aquí el tiempo necesario para curarme”.

Porfiria Páez, su mamá, refiere sentirse muy satisfecha con la atención que recibe su hijo en el hospital; cuenta que ya el niño fue tributario de un primer trasplante, pero que debido a su enfermedad recayó y ahora espera el segundo.

Hospital pediátrico de Centro Habana: aniversario de un imprescindible servicio

Este 2018 se está cumpliendo el aniversario 30 del primer trasplante renal infantil realizado en la entidad, donde se han hecho 136 cirugías de este tipo: 105 en la propia institución y 31 en coordinación con otros centros de La Habana.

Los niños con insuficiencia renal crónica del occidente del país se atienden en este hospital pediátrico, donde se les hace, además, el trasplante de riñón.

El servicio de nefrología cuenta con dos salas, una de métodos dialíticos y una de hospitalización, en la cual son ingresados los pacientes agudos o los crónicos que tienen alguna morbilidad en determinado momento.

En la sala de métodos dialíticos había, en el momento de la visita de un grupo de periodistas de la ciudad, 18 niños que, como Jonathan, están recibiendo tratamiento sustitutivo, porque sus riñones no funcionan.

De estos pequeños, 12 se hacen el tratamiento en el centro asistencial y seis en su casa. Las causas por las que estos pacientes llegaron a la insuficiencia renal crónica son las malformaciones congénitas y las glomerulopatías, enfermedades que se adquieren durante la vida.

Por qué la esperanza de Jonathan Reyes Páez tiene bases muy reales

Tania Peón Valdés (al centro), directora del hospital pediátrico  de Centro Habana.

Tania Peón Valdés (al frente), directora del hospital pediátrico de Centro Habana.

Según las palabras de la doctora Tania Peón Valdés, directora del hospital pediátrico de Centro Habana, “gracias a las bondades del sistema de salud en Cuba se cuenta con lo necesario, desde el punto de vista farmacológico, para asumir el reto de la atención al niño con insuficiencia renal crónica.

“Específicamente se disponen de riñones artificiales y métodos dialíticos nuevos, como el equipo necesario para que se le practique al niño enfermo la diálisis peritoneal ambulatoria en su casa, siempre y cuando estén creadas las condiciones; en este último caso, por la mañana su mamá, una vez instruida, le aplica al infante la novedosa técnica y el paciente puede ir después para la escuela y sus padres al trabajo”.

Una hemodialis cuesta aproximadamente 15 mil dólares, la diálisis peritoneal resulta un tanto menos costosa, pero el país asume estos costos y el paciente cubano las recibe de manera totalmente gratuita.

Los pacientes pequeños tienen la prioridad; si llega un órgano (cuyo donante cadáver puede ser hasta de 40 años) al Instituto de Nefrología, centro rector del programa de trasplantes renales en Cuba, se escoge primero a un niño para ser trasplantado.

Lo ideal es realizar el procedimiento quirúrgico cuando el infante ya muestra un deterioro de su función renal, pero antes que entre a diálisis; esta es la estrategia que se busca seguir.

Para los niños de larga estadía en el centro hospitalario existe una escuela con su maestra, de esta forma no pierden sus estudios; si uno de ellos no puede ir al aula, entonces el docente va a la sala a impartir sus clases.

*Artemiseño: Hace referencia a las personas que residen en la occidental provincia de Artemisa. (Nota del Editor)

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