
La cubana Carmen Quiala en su proceso de rehabilitación. Foto tomada de la Agencia Cubana de Noticias.
Carmen Quiala, una trabajadora cubana, sufrió a los 58 años una isquemia cerebral; por primera vez fue llevada en silla de ruedas al policlínico universitario René Vallejo Ortiz, en la oriental ciudad de Bayamo.
Durante un buen tiempo, recibió en esta institución asistencial un tratamiento de rehabilitación, con el fin de recuperar, tanto como fuera posible, las funciones y vitalidad perdidas.
En esos momentos le era imposible caminar, si se viraba de forma descuidada en la cama se caía al piso y tenía totalmente paralizados el brazo y la pierna de un lado del cuerpo.
Las isquemias cerebrales
Es la disminución transitoria o permanente del flujo sanguíneo en la circulación del cerebro humano, debido a un estrechamiento anormal de determinados vasos sanguíneos hasta niveles insuficientes, para mantener el metabolismo necesario en la normal función de las partes de ese órgano.
Además, constituye una enfermedad neurológica y sus complicaciones son la pérdida total o parcial de los movimientos de una mitad vertical del cuerpo, el habla, la visión y otras funciones, tanto motoras como sensitivas, no pueden revertirse con medicamentos.
Es por ello que la recuperación de los pacientes depende, en gran medida, de la rehabilitación en centros especializados, tal como existen en la mayor de las Antillas.
Es recuperable
El trabajo de recuperación de habilidades debe comenzar entre las 24 y 48 horas posteriores al ataque isquémico, porque es un tratamiento prolongado, cuya mayor efectividad se alcanza en el primer trimestre de sucedido el hecho.
Por ejemplo, Quiala ha recibido diversas técnicas de fisioterapia que continúan hasta la actualidad.
Es importante que los familiares de la persona enferma se involucren en el proceso y contribuyan a la realización de algunas actividades en el hogar.
Aunque no ha eliminado del todo las dificultades y aún requiere ayuda, esta paciente obedeció al pie de la letra las indicaciones del especialista en Fisiatría y Rehabilitación, gracias a lo cual volvió a caminar por sí misma y ya logra mover ambos brazos.
Los pacientes deben evitar tanto la sobreprotección como el abandono, y garantizar asistencia sistemática a las sesiones de rehabilitación.
Según un reportaje publicado en el sitio web de la Agencia Cubana de Noticias, ya Carmen no está atada a una silla de ruedas, anda con sus propios pies y continúa recuperando progresivamente esa antigua independencia personal, muy contenta y agradecida por haber nacido en Cuba.
Su ejemplo es uno más donde se evidencian los avances del país en el desarrollo de instituciones y la formación de personal médico especializado para atender a las personas aquejadas por discapacidades permanentes o transitorias de manera gratuita.

