La Lactancia Materna es uno de los momentos más íntimos de la relación madre hijo, todas las madres la recuerdan con extraordinario amor y ternura. Sin embargo estos no son los únicos beneficios que tiene esta alimentación para el niño.
La lactancia materna es un proceso único que proporciona la alimentación ideal para los lactantes. Tiene entre sus funciones protegerlo y preservarlo de las infecciones, alimentar al bebe y preparar su sistema digestivo para completar el proceso de ablactación.
La leche es un alimento completo. En su composición encontramos proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales. Tiene características que la distinguen de una especie a otra es por esto que ninguna leche puede sustituir a la de la madre.
Aunque el valor y el carácter superior de la utilización de la lactancia materna en la alimentación del bebe es reconocido en todo el mundo su práctica aun no ha tenido un uso estable. En los últimos años ha existido una alarmante tendencia a la declinación en la práctica de la lactancia materna a nivel mundial. Según cifras ofrecidas por la UNICEF cerca de un millón de muertes en niños menores de cinco años pudieran evitarse si las madres practicaran la lactancia materna y recibieran el apoyo de sus gobiernos.
En Cuba a partir de la Cumbre Mundial a Favor de la Infancia se intensificaron las acciones ya dispuestas en el Programa Materno Infantil con el objetivo de cumplir con los acuerdos originados en ella. La puesta en marcha de la iniciativa “Hospital amigo de la madre y el niño” fue un impulso importante en el uso de la lactancia natural exclusiva trabajando no solo desde el hospital sino también desde los consultorios médicos con el seguimiento adecuado del lactante.
La leche materna es un producto biológico natural y esencial para el desarrollo del niño. Es una emulsión de grasas en una solución azucarada, producto de la secreción de la glándula mamaria después del parto. Aunque desde el tercer mes de la gestación la glándula mamaria produce una sustancia denominada pre calostro formada por un exudado de plasma, inmunoglobulinas, Lactoferrina, sodio, cloro y una pequeña cantidad de lactosa.
La composición de la leche materna varía según las etapas: calostro, leche transicional y leche madura.
El Calostro tiene un papel fundamental en la protección contra infecciones debido a la gran cantidad de células vivas con que cuenta, macrófagos, linfocitos, neutrófilos y células epiteliales. Desempeña un papel importante en la adaptación del recién nacido a la alimentación enteral.
Se comienza a segregar hacia el final del embarazo, su coloración es amarillo verdosa debido a la presencia de Betacarotenos y de consistencia viscosa. Tiene un 87% de agua, 57 o 58 Kcal/100ml, 2.9 g de grasa, 5.3 g de lactosa y su contenido proteico es de 36 g/l. Es rico en sodio, hierro, potasio, calcio, cobre y cinc posee vitamina A y E y debido a las necesidades bajas de energía de las primeros días de nacido el niño su contenido de grasas y lactosa es bajo.
Las altas concentraciones de sodio le confieren propiedades laxantes.
Los macrófagos contenidos en el calostro secretan Lisozima y Lactoferrina. La Lactoferrina (20mg/l), Es un compuesto no saturado que está unido al hierro por lo que contribuye a la absorción del mismo en el intestino del niño. Brinda inmunidad no específica, tiene un alto poder bacteriostático contra Estafilococos, la Candida Albicans, y la Escherichia Coli mediante la privación de hierro que se requiere para su crecimiento (1,2).
La Lisozima (20mg/l) es una enzima bacteriolítica que actúa sobre bacterias Gram Positivas y Entero bacterias. Algunos autores refieren que influyen también sobre algunos virus como es el caso del herpético.
Los linfocitos proveen la inmunidad específica, producen IgA e Interferón los cuales también tiene una gran actividad antiviral. La inmunoglobulina A (IgA) protege el tracto gastrointestinal ya que el propio intestino del bebe no las comenzará a producir hasta la segunda semana de vida. Existen otros elementos que se pueden encontrar en el calostro como es Inmunoglobulina M (IgM) y anticuerpos contra el virus Sincitial Respiratorio.
La secreción de leche transicional o de transición ocurre entre el cuarto y décimo día después del parto disminuyendo en ella las concentraciones de inmunoglobulinas y proteínas incrementándose las concentraciones de lactosa, grasa, calorías y vitaminas liposolubles como respuesta al aumento de las necesidades energéticas del bebe.
La leche madura está compuesta por un 90 % de agua y su principal azúcar es la lactosa que le brinda un sabor dulce. Existen además otros oligosacáridos que constituyen el 1.2% de la leche entre los que se encuentra la fructuosa. Entre el 2.1 y 3.3 % de la Leche está constituida por lípidos fundamentalmente triglicéridos, el 0.9% está compuesto por proteínas, caseína en un 40% y el resto proteínas del suero como Lisozimas y Lactoferrina.
Tiene una coloración blanco amarillenta, su volumen diario varía entre los 500 ml a un litro diario en dependencia de las características individuales. Su variación de una madre a otra no influye en el aumento o nutrición del bebe puesto que la secreción se ajusta a las necesidades individuales del mismo. Igualmente predominan los ácidos grasos no saturados, lo que permite una mejor absorción de los lípidos, calcio y vitaminas liposolubles. Los ácidos grasos de cadena larga favorecen el desarrollo del cerebro. (3)
Bibliografía:
1. León-Cava N, Lutter Ch, Ross J, Martin L. Cuantificación de los Beneficios de la Lactancia Materna: Reseña de la Evidencia.
2. Harabuchi Y. Human milk secretory IgA antibody effects against nasopharyngeal colonization. J Pediatric. 2004;124(2):193-8.
3. Cruz M, Molina JA, Barguñó JM. Lactancia Materna. En: Cruz M. Tratado de Pediatría 7ma ed. Barcelona: Espaxs, 1994;664-77.
