
Foto: Cortesía del cardiocentro William Soler
El 2017 fue un año de mucho quehacer en el sector de la salud pública, con importantes logros en beneficio de la calidad de los servicios y sus indicadores; con ello se cumplió el primer deseo que cada uno de los cubanos pedimos cuando cierra o comienza un nuevo año: más salud.
Como parte insoslayable de Cuba la provincia de La Habana fue beneficiada con los impactos que este año ha tenido del Programa Materno Infantil a nivel de país, el mejoramiento de la atención a las personas de la tercera edad, la reparación y rehabilitación de varias instituciones, el control epidemiológico, entre otras muy necesarias acciones.
La Habana mantiene su tasa de mortalidad infantil por debajo de cinco por cada mil nacidos vivos, cerró el año culminado con 4.4, ya es razón suficiente para valorar el trabajo de quienes laboran en este programa en la provincia, que acumula más de 17 mil 500 nacidos vivos.
La mortalidad infantil ha sido definida internacionalmente como el número de defunciones que ocurren en una población pediátrica durante su primer año de vida, representa el riesgo de morir de los niños menores de un año de edad.
En el 2017 se amplía la asistencia a un importante segmento de la población, el de la tercera edad, con la certificación de 31 casas de abuelos y cuatro hogares de ancianos. Además, del incremento de las capacidades diurnas en centros con régimen seminternos. En cuanto a los servicios hospitalarios en dicho año creció el número de camas para la atención al paciente geriátrico.
El proceso de reparación y rehabilitación de las instituciones de salud pública capitalina abarcan la intervención de más de 2 mil 500 objetos de obras en 606 unidades.
Un ejemplo fehaciente de lo anterior es el Hospital Pediátrico-Docente William Soler del municipio Boyeros, que recibió en 2017 una inversión de más de 84 millones de pesos moneda nacional y convertible para la construcción de un moderno laboratorio clínico y de esterilización, junto a varios equipamientos técnicos en función de otros servicios integrales a los pacientes y los salones de intervención quirúrgica.
Precisamente en materia de cirugías, en el William Soler se realizaron más de 8 349 de ellas en este 2017 y una atención especializada a más de 45 mil pacientes menores de edad, incluidos los residentes de otras provincias.
Es importante señalar que en el 2017 en La Habana se mantuvo la estabilidad epidemiológica a través de los sistemas de vigilancia y las acciones de control de vectores y Control Sanitario Internacional, además del control del agua de consumo y de la elaboración y manipulación de alimentos.
Asimismo, en la ciudad se fortaleció el funcionamiento de los servicios comprendidos en la atención primaria de salud, que brindan los policlínicos y los consultorios.
En cuanto a la colaboración médica internacional la provincia habanera, en el año culminado estaba representada por más de 3 mil 500 colaboradores en 52 países.
Con respecto a la asistencia quirúrgica, en estos momentos se recuperan más de 40 salones de operaciones en instituciones de salud habaneras y se realizaron más de 200 mil intervenciones quirúrgicas en el año.
En cuanto a la aplicación de la ciencia para defender la vida, un instituto habanero logró una nueva fortaleza para el país en 2017, se trata del Servicio de Oncogenética del Instituto de Oncología y Radiobiología, donde es posibe identificar el cáncer, hereditario o familiar, para lograr la detección precoz de esa enfermedad.
Otra buena noticia del 2017 fue que Cuba anunció la realización de un alentador ensayo clínico con el medicamento NeuroEpo, con el objetivo de lograr un tratamiento más efectivo del Alzhéimer.
Durante las fases experimentales el fármaco demostró tener un efecto neuroprotector y lo mejor de este anuncio sobre NeuroEpo, es que es posible producirlo cien por ciento en Cuba, pues fue creado por el Centro de Inmunología Molecular, con sede en esta capital.
La Habana fue sede en 2017 de unos 15 congresos internacionales de salud, solo en el Palacio de las Convenciones, a ello se suman el resto de los que tuvieron su sede en la provincia, fuera de esa institución y con mayoría de participantes capitalinos.
El año culminado sentó bases para nuevos impactos en la salud pública en la capital, en el campo de los servicios, las investigaciones, los medicamentos, las tecnologías, docencia y colaboración médica internacional a favor de los cubanos y de muchos seres humanos necesitados en el mundo.

