Los cigarrillos electrónicos ¿realmente son útiles?

cigarrillo electronico tabaco Diseño de imagen Gilberto González García

Diseño de imagen Gilberto González García

Los defensores del “vapeo” argumentan a favor de los cigarrillos electrónicos las ventajas de su utilización como etapa de transición para dejar de fumar definitivamente. “Vapear” es inhalar el vapor producido  por los cigarrillos electrónicos.

Ellos funcionan a través de pilas que transforman en aerosoles diversos líquidos que contienen o no diferentes concentraciones de nicotina además de variados sabores. Estos vapores simulan el humo de un cigarrillo real.

Nuevos datos

Una nueva investigación demostró cómo los cigarrillos electrónicos no colaboran con los fumadores en su deseo de abandonar la adicción al tabaco.

En realidad, sucede lo contrario. En su acción opuesta a sus publicitadas bondades anti-tabaquismo, su utilización disminuye las cifras de quienes abandonan el tabaco definitivamente.

Las pruebas

Fue publicada en la revista American Journal of Public Health una investigación llevada a cabo en la Escuela de Medicina de la Universidad de California, San Diego, donde fueron controlados mil fumadores durante todo un año.

En los resultados se demostró en fumadores, usuarios a su vez de cigarrillos electrónicos en alguna ocasión, la disminución a la mitad de sus probabilidades de reducir su consumo de cigarrillos habituales. Además, tuvieron un 59 por ciento menos de probabilidades a dejar de fumar definitivamente cuando fueron comparados con quienes nunca utilizaron el invento electrónico.

Planteamientos teóricos

La investigación fue realizada sobre la hipótesis de sus defensores sobre el éxito de los cigarrillos electrónicos en quienes se empeñan en dejar de fumar. Pero los resultados de la investigación demostraron todo lo contrario y proyectan dudas sobre el concepto publicitado de la supuesta ayuda de los cigarrillos electrónicos para abandonar el tabaquismo.

Según los resultados, los cigarrillos electrónicos pueden ser dañinos pues, además de mantener la adicción, pudieran demorar o desestimular los intentos de dejar de fumar.

Teóricamente quienes utilizan los cigarrillos electrónicos y además son fumadores, sin darse cuenta, reciben una dosis aumentada de nicotina incrementando su dependencia a las nuevas y mayores dosis de esta nociva sustancia.

Un vacío de la ciencia

Se necesitan más investigaciones científicas sobre los cigarrillos electrónicos. El vacío científico aun existente sobre este tema en gran parte es llenado por la publicidad de la industria de los cigarrillos electrónicos. Hay falta de información científica sólidamente argumentada.

Es real la falta de lineamientos y conceptos científicos universalmente aceptados para el empleo de los cigarrillos electrónicos en cuanto a su eficacia para abandonar el tabaquismo utilizándolos como una herramienta de cesación.

Debido a su rápido empleo entre la población donde se expenden estos productos y como un nuevo fenómeno social, se requiere nuevas evaluaciones científicamente fundamentadas sobre su seguridad, inocuidad y efectividad.

Durante los dos últimos años, en los Estados Unidos un gran número de prestigiosas asociaciones médicas han solicitado un mayor control legal sobre la regulación de la venta y publicidad de los cigarrillos electrónicos, debido a las cada vez mayores preocupaciones médicas.

Entre ellas se incluyen la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association), la Sociedad Americana contra el Cáncer (American Cancer Society), la Sociedad Americana de Oncología Clínica (American Society of Clinical Oncology) y la Asociación Médica Americana (American Medical Association).

Es bueno escuchar  sus planteamientos de elevado nivel científico y adquirir una mayor comprensión sobre los cigarrillos electrónicos por todos los ciudadanos del mundo, incluido el nuestro.

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