Los refrescos, un enemigo que podemos evitar

Foto: Cubadebate

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Un refresco es la bebida preparada, entre otros componentes, con o sin agua carbonatada, edulcorantes, que pueden ser naturales o sintéticos y colorantes.

Para identificar este tipo de bebidas se utiliza el término refresco en países como Cuba, España, México, República Dominicana y Venezuela; mientras que en Argentina, Colombia y Paraguay se les llama gaseosas, en Chile se conoce simplemente como bebida, y en Perú, Guatemala, El Salvador y Honduras se le llama refresco a zumo de frutas.

Pero ¿quién no sabe en la actualidad que consumir refrescos, esos confeccionados a base de agua carbonatada y edulcorantes, no es un hábito saludable? Es una de las bebidas más famosas del mundo, protagonista de celebraciones de todo tipo y con un alto componente adictivo debido a los azúcares simples que poseen, así como a la cafeína y otros químicos.

Existen muchos mitos e historias sobre las consecuencias de ingerir en exceso refrescos, esto sin importar la marca, sabor, o si son regulares o de dieta, lo cierto es que causan un efecto nocivo provocando desde el aceleramiento del envejecimiento hasta la pérdida de los dientes.

A continuación te ofrecemos algunas razones por las cuales se debería reducir el consumo de refrescos, especialmente el de sabor cola que es el más bebido:

Incrementa el riesgo de sufrir osteoporosis debido a que poseen ácido fosfórico que impide la correcta absorción del calcio, aumenta el riesgo de sufrir caries por el elevado contenido en azúcares simples, puede ser causante de cálculos renales por el contenido en oxalatos, tienen efecto diurético y no colaboran con una buena hidratación, así como que incrementa el riesgo de padecer obesidad o diabetes tipo dos.

El beber refrescos ha ganado adeptos con el tiempo, pero el problema se origina cuando el consumo se realiza en detrimento de otras costumbres más sanas como el beber agua, leche, jugos o batidos naturales.

Lo ideal para aquellos que gusten de los refrescos es tomar máximo uno o dos vasos por semana, o mejor: reservarlos para ocasiones especiales y escoger para el diario opciones naturales como el zumo de frutas e incluso el agua.

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