La marihuana y los huesos

(Foto: Medical Press)

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La marihuana puede ser muy perjudicial para los huesos del organismo humano. Es otro poderoso argumento en contra de su empleo.

Aquellos constantes consumidores de esta droga, con el paso de los años adquieren un riesgo mayor de presentar la fractura de un hueso en relación a las personas no consumidoras, incluso llegan a tener una densidad ósea disminuida debido a su adicción.

Investigación

En una investigación realizada en la Universidad de Edimburgo, Escocia, y publicada en la revista American Journal of Medicine, a un grupo de individuos con más de dos décadas sumergidos en este vicio, donde fumaron como promedio cinco cigarrillos al día, se les realizó una técnica especializada de rayos X para medir la densidad ósea.

También se revisaron los expedientes médicos de los participantes en busca de fracturas pasadas, además de otros factores necesarios de ser tomados en consideración.

La investigación puso de manifiesto cómo los adictos a esta sustancia experimentan una reducción bastante grande de la densidad ósea en comparación con los que no la utilizan.

La razón de las afectaciones óseas

Normalmente los huesos están en un constante estado de crecimiento. El organismo fabrica uno nuevo para reemplazar al viejo degradado y eliminado.

En investigaciones previas realizadas con animales se había demostrado cómo la marihuana puede influir en la salud ósea, debido a sus efectos en el cerebro de los receptores.

Asimismo, esta parece afectar a los osteoblastos, las células que crean el hueso nuevo. De ahí que estos no puedan construir uno de buena calidad de forma efectiva en quienes la fuman durante mucho tiempo.

En ellos existe eliminación ósea normal, pero no suficiente formación como para cubrir esa eliminación; por eso el saldo es negativo y al final hay una pérdida ósea. Del mismo modo, tienen grandes probabilidades de fracturas de huesos en un momento posterior de sus vidas.

En Cuba

En el libro Alcohol y otras drogas doctor Ricardo A. González Menéndez, consultante del servicio de atención integral a las adicciones del Hospital Psiquiátrico de La Habana, y de la doctora Isabel Donaire Calabuch, queda de manifiesto cómo entre otros daños al organismo humano, esta droga altera las percepciones y funciones del cerebro.

De igual forma, es capaz de provocar una importante reducción de las hormonas producidas en la hipófisis, una pequeña pero poderosa glándula situada en la base del cerebro, dedicadas a activar testículos y ovarios, acción conducente a determinada acción atrofiante sobre ambos órganos sexuales.

Sus acciones destructivas en los seres humanos son muchas y la balanza entre pérdidas y ganancias se inclina decisivamente y sin ningún género de dudas hacia la primera opción.

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