Fumar marihuana no es para nada inofensivo. Entre otras cosas, el consumo de marihuana se vincula con un riesgo más elevado de enfermedad psicótica, una disminución en el coeficiente intelectual y un marcado declive de la estabilidad socioeconómica. Es una droga que sí hace daño.
Ahora se reporta en una investigación realizada por la Universidad Estatal de Arizona y publicada en la revista JAMA Psychiatry, en unas mil personas de Nueva Zelanda consumidoras de marihuana o tabaco, que los fumadores crónicos de la primera pueden presentar enfermedades de las encías y la posible pérdida de los dientes.
Acción médica
Los investigadores recomiendan a los médicos y demás personal de salud, transmitir a los pacientes el riesgo de pérdida dental si consumen marihuana.
Es una forma independiente de afectación de dientes y encías sin relación a fumar tabaco, el abuso del alcohol, no cepillarse los dientes o usar hilo dental con menos frecuencia.
Las razones
La relación entre el consumo a largo plazo de la cannabis y la enfermedad de las encías y pérdida de las piezas dentarias probablemente se deba a la resequedad en la boca. Es una situación común en los fumadores de esa hierba.
La Ley Federal de la Administración de Control de Drogas de los Estados Unidos plantea como: “los riesgos de la marihuana son equivalentes a los de la heroína y la planta carece de todo valor terapéutico aceptado”.
Valioso reportaje cubano
Tomando algunos párrafos muy elocuentes de un reportaje de mayor extensión publicado en la página web del periódico Escambray de la provincia de Sancti Spiritu, en un soliloquio de un joven adicto a la marihuana, reproducimos los siguientes:
Retrato de un drogodependiente
“Todo el dinero lo utilizo en drogas. Tengo mal aliento, he perdido algunos dientes, mi encía está dañada, tengo menos potencia sexual, corro riesgos de infartos o hemorragias. Puedo morirme…”
¿A quiénes has dañado?
“A mis padres, a mi abuelita, a mis hermanas, a las personas que he estafado… A mí, más que a nadie.”
Vida desintoxicada
“Si salgo de esto tendré dinero para usarlo en cosas positivas, me sentiré con un aliento limpio, recuperaré mi potencia sexual, superaré mis complejos, pues la droga lo que ha hecho es aumentarlos…
“Podré desarrollar mi físico y superar la obesidad, le devolveré la tranquilidad a mi familia, dejaré atrás este egoísmo. Mejorará mi suerte con las mujeres y demostraré que no soy un inútil…
“Cuando venza la droga dejaré de sentirme un perdedor. Habré demostrado que no soy un cobarde.”
La droga no recrea, es un falso concepto. Existen mejores modos de distraerse, sobre todo en este período de vacaciones: el cine, el teatro, un concierto, la playa, el campismo, una excursión, practicar deportes, escuchar la música preferida y compartir intereses, vivencias o aficiones en sanos espacios.
El sistema de salud cubano cuenta con una amplia red asistencial y la Línea Confidencial Antidrogas, a la que se puede acceder desde cualquier parte del país marcando el teléfono 103, para consejería telefónica.
Desde la política social y legislativa el país ha instrumentado estrategias cuyos propósitos se encaminan a la prevención, el tratamiento de consumidores y el enfrentamiento al tráfico interno.
La faena preventiva no constituye una acción puntual, sino una labor educativa permanente desde lo comunitario. Formar sujetos críticos y responsables, con valores, actitudes y habilidades sociales, promover sanos hábitos de vida y proyectos enriquecedores sortearán esta tristemente repetida historia de cataclismo individual y familiar, de atadura y sujeción.


